Últimas reflexiones
Viernes, 06 Septiembre 2013 09:07

Mover, gustar, enseñar

Estos son los tres elementos citados por San Agustín como pilares de la oratoria sagrada: "flectere, delectare, docere". Aunque he hecho una pequeña modfificación al orden de estos factores, que no altera el resultado, pues San Agustín ponía en primer lugar el deber de "enseñar" y en el último puesto el de "mover". Y es que "flectere" (mover) se refiere a la acción, es decir el impulso a realizar un cambio concreto en la propia vida, lo que suele producirse como consecuencia de haber comprendido un contenido y haberlo asimiliado como verdad para la propia vida. Pero es evidente que el orden aquí resulta un poco relativo, puesto que el predicador, si no logra inmediatamente "mover" a sus oyentes ejerciendo un veradero efecto en su atención y en su estado de ánimo, no tendrá la misma efectividad que si el discurso lógico o la idea que quiere promover es precedida de una verdadera disposición no sólo mental sino también afectiva. Por todo esto, el primer impacto es muy importante.

Publicado en Artículos
Martes, 03 Septiembre 2013 15:19

Sobre las prédicas 'apocalípticas' (parte I)

Iniciamos hoy una secuencia de artículos acerca de un tema fundamental para la predicación hoy en día. Es lo que sigue. Con frecuencia se califica de “predica apocalíptica”, en sentido peyorativo, a aquel discurso o sermón en el que parece darse excesivo peso a algunos aspectos “negativos” de la existencia humana, como su carácter contingente, la muerte o incluso el pecado. Alguna vez he escuchado que se tacha a algún sacerdote con el título de “Savonarola” –quien actualmente es Siervo de Dios y está en proceso de beatificación– porque en la homilía se refirió a uno de estos temas. Todos estamos de acuerdo en la importancia de evitar las exageraciones, pero a veces parece que se quiere eliminar una dimensión de la vida cristiana que, aunque incómoda, es totalmente real.

Publicado en Artículos
Martes, 03 Septiembre 2013 15:17

Maturin, el predicador (parte II)

[Parte 1]

Su brillante capacidad intelectual poseía algo de esa incertidumbre que usualmente asiste a aquellos que poseen el don de la verdadera inspiración. En algunas oportunidades su musa [la inspiración] rehuía su llamado abandonándolo a palabras relativamente blandas, aquellas que usan los hombres y mujeres cuando aun no son conscientes de las más grandes verdades y sin embargo se ven obligados a hablar de ellas. Algunas veces un mero accidente era suficiente para desanimarlo y al tiempo algo igualmente casual podría reavivar nuevamente el fuego de su elocuencia. Poseía esa impresionabilidad propia de los irlandeses que muchas veces es indicativo de un brillante intelecto.

Publicado en Predicadores
Martes, 03 Septiembre 2013 09:42

¡Que quede bien claro!

¡Que quede bien claro! No es solamente un asunto de retórica, es principalmente un asunto espiritual. Este artículo tiene la finalidad de aclarar cuál es el principio que anima el "arte de predicar". Un lector nos envió un mensaje en el que afirmaba que "aunque es elogioso el esfuerzo por enseñar el arte de comunicar y de hablar en público, una página como esta debería promover más la preparación de homilías con buen contenido y que verdaderamente sean portadoras del Evangelio, en lugar de concentrarse tanto sobre cuestiones prácticas o de forma".

Publicado en Artículos
Jueves, 20 Junio 2013 13:28

Esterilidad homilética

La esterilidad de ciertas homilías puede deberse a la falta de atención de parte del predicador hacia las personas que tiene delante. Y sobre ello hay un aspecto esencial que tal vez debería constituir la primera pregunta que el sacerdote se hace a sí mismo antes de decidir qué decir: ¿cuáles son las necesidades espirituales de mis oyentes? No es una pregunta que se pueda pasar por alto fácilmente; el fracaso puede venir muchas veces de no prestarle suficiente atención a esta cuestión y darla por descontado.

Publicado en Artículos
Viernes, 24 Mayo 2013 12:50

Lo dificil de las homilías 'simples'

Uno error frecuente en la homilética, como en muchos otros géneros de discurso, consiste en creer que los sermones más difíciles de lograr son aquellos que revisten la mayor complejidad argumentativa y discursiva, así como la mayor originalidad en las ideas que se presentan y las citaciones a las que se recurre, por no decir del vocabulario y la sofisticación de las palabras que se utilizan. Nada má alejado de la verdad.

Para explicarlo gráficamente, veamos el siguiente ejemplo, tomado de "El Vicario de Wakefield", de Goldsmith: “Amigos y compañeros míos: cuando reflexiono sobre la distribución del bien y del mal en este mundo, concluyo que si al hombre se le ha dado mucho que disfrutar, se le ha dado aun mucho más que sufrir. Aunque recorriéramos todo el mundo, no encontraríamos a un hombre que, por más feliz que fuera, dejase de suspirar por el logro de alguna cosa; por el contrario, vemos cada día a una multitud de creaturas que con su suicidio nos demuestran que no les queda nada por desear. Resulta, pues, que en esta vida no podemos ser completamente dichosos, pero sí completamente miserables”.

Publicado en Artículos
Jueves, 25 Abril 2013 09:34

La expresión de sentimientos

Un tema de gran importancia para enriquecer nuestra expresividad en las homilías, es la capacidad de comunicar emociones. El momento de la prédica suele estar marcado por una cierta tensión o rigidez que muchas veces bloquea la natural comunicación de lo que sentimos interiormente. Muchas veces también, hay que decirlo, mientras estamos predicando "no sentimos nada"; solemos estar concentrados en comunicar un determinado contenido y no prestamos mucha atención a nuestros "afectos" interiores. Ahora bien, es una cosa probada que los sentimientos muchas veces comunican más que las ideas. Transmitir indignación, alegría, tristeza o rabia, puede ser tremendamente eficaz y puede tener en nuestros oyentes una influencia muy grande, pues deja "impresiones" que a veces las ideas por sí solas no dejan. Las ideas se olvidan; los sentimientos, en cambio, dejan huella.

Publicado en Artículos
Lunes, 22 Abril 2013 09:25

Predicación Efectiva (parte 3)

Aquí les ofrecemos el tercer capítulo de la obra "Predicación Efectiva", del p. Liske. En este capítulo se afronta el tema del miedo y de los nervios que son típidos del orador público y se plantean posibles soluciones y ejercicios para vencer paulatinamente los temores y saber controlarlos. El p. Liske tiene una aproximación muy práctica al tema que ayuda a desentrañar esta realidad que muchas veces aparece ante nosotros como algo misterioso, pues mucha gente alega sentirse nerviosa cuando debe hablar o leer en público sin saber explicar bien los motivos. Incluso hay algunos que indistintamente se ponen nerviosos en una situación y en otra no, sin poder identificar un determinado patrón. Este capítulo ayuda a comprender mejor el origen de estos problemas con el fin de superarlos.

Publicado en Artículos
Viernes, 19 Abril 2013 18:55

Salirse del camino sin desviarse

Cuando se sabe adónde se quiere llegar, uno puede tranquilamente salirse un momento del camino sin desviarse o perderse. Este es un principio básico que tiene que ver con la improvisación, pero también con la preparación.

Para graficarlo bien, podemos tomar un ejemplo de la vida práctica. Un camionero necesita recorrer una determinada ruta para llegar de un punto de partida a su punto de llegada. Después de haberlo hecho muchas veces, llega a tener tal dominio del camino, que fácilmente puede utilizar rutas alternas o puede incluso salirse por un momento del camino para detenerse a descansar, o para visitar algún lugar intermedio, o reparar el camión.

Publicado en Artículos
Miércoles, 17 Abril 2013 11:21

Hablar a los niños de la oración I

En algunas ocasiones el Evangelio puede ser una invitación para hablarles a los niños acerca de la oración. Como cuando vemos a Jesús en actitud de oración, o cuando sus apóstoles le piden: "enséñanos a orar". Pero, ¿cómo hacerlo? Esto puede ser un verdadero reto.

Una sentencia categórica reza así: "la mejor manera de enseñar a los niños a rezar es rezar con ellos". Lo primero que me viene a la mente es la primera vez que el Papa Francisco se dirigió a la multitud desde la fachada de la Basílica de San Pedro, la noche de su elección, cuando invitó a todos a rezar con él. Fue como un padre rezando con sus hijos, una verdadera muestra de pedagógico y paternal ejemplo.

Miércoles, 17 Abril 2013 10:36

Criterios para evaluar el impacto

¿Cómo determinar la magnitud del impacto que ha tenido una homilía? Es inevitable plantearse muchas veces esta pregunta. ¿Les habrá gustado? ¿Se habrán aburrido? ¿Les habrán interesado? etc... Lamentablemente, no siempre tenemos algún instrumento de medición objetiva sobre el impacto que puede haber tenida una prédica. Estaría completamente fuera de lugar repartir al final de la Misa un formulario para que los fieles expresen su opinión acerca de la predicación. Tampoco son fiables las opiniones de algunas personas siempre preocupadas por elogiar al sacerdote, o de aquellos que, con la mejor intención del mundo, ven siempre el lado positivo de las cosas. Tal vez los que tienen más fe en la acción de la Iglesia "ex opere operantis" estarán siempre en la dispoción de sacar buenos frutos de cualquier homilía, por más pobre que sea; pero no es el caso de todos.

Publicado en Artículos
Lunes, 15 Abril 2013 15:19

¡Palabras, palabras, palabras!

¿Estamos perdiendo el uso de la palabra? Es una pregunta que podemos hacernos con serenidad y seriedad. Vivimos una época en que las imágenes y las impresiones fulminantes que recibimos a través de nuestros sentidos tienen una peso enorme, en muchos casos demedido en relación con la facultad del habla. La palabra, como medio de comunicación, continúa cediendo espacio... ¿Qué podemos hacer al respecto? De hecho los sacerdotes, desde el púlpito, pero análogamente los diferentes "apóstoles de la palabra" tenemos una gran responsabilidad: devolverle a la palabra su capacidad comunicativa, no dejar que se siga debilitando. Es un problema que va de la mano con la pérdida del razonamiento lógico y la cada vez menor capacidad de las personas de un pensamiento sólido y deductivo. Hoy priman el mal uso de la "intuición" y las impresiones emocionales. Veamos lo que dice al respecto un experto en homilética:

Publicado en Artículos
Lunes, 15 Abril 2013 10:36

Una buena apertura puede ser decisiva

Una introducción, aunque sea pequeña, puede ser capaz de llamar la atención de todos los expectadores sobre un determinado discurso, pero tiene también el poder de matarlo incluso antes de haberlo desarrollado. De las primeras palabras o de la primera idea puede depender en gran medida el éxito de una comunicación. Por ello los grandes oradores y los teóricos clásicos de la retórica daban tanta importancia a la "Captatio".

Publicado en Artículos
Martes, 19 Marzo 2013 00:00

Ser 'custodios' del arte de predicar

El Papa Francisco, en pocos días de pontificado, nos ha dado ya varias muestras de lo que significa predicar. Es una misión que involucra a la persona en su totalidad. Él nos ha venido predicando con gestos y palabras muy elocuentes. Pero quiero resaltar un aspecto que he repetido muchas veces y del cual su última homilía en la Santa Misa de inicio de su pontificado, es un excelente ejemplo. No me cansaré de repetirlo porque constituye la “columna vertebral” del arte de predicar, al menos en lo que se refiere a la forma: ¡una idea clara! ¡una sola idea!

Publicado en Artículos
Lunes, 11 Marzo 2013 12:14

Escribir no es hablar

Una de las desventajas más grandes de preparar una homilía redactándola por completo, para luego leerla, es que en la comunicación de un mensaje, hablar y leer son dos cosas completamente diferentes, y tienen un efecto muy distinto en los oyentes.

Si nos resulta importante o necesario escribir nuestras homilías antes de pronunciarlas, debemos tener mucho cuidado en utilizar un lenguaje “hablado”. En la comunicación oral cobran importancia muchos elementos que en el lenguaje escrito tienen una función diferente. En ella, el comunicador hace uso de gestos, tonos de voz, entonación, y otras cosas que hacen que el discurso “cobre vida”. En cierto modo, todos estos instrumentos de comunicación en su conjunto constituyen un medio para comunicar a los demás nuestra vida, nuestros pensamientos y nuestros sentimientos.

Publicado en Artículos
Página 2 de 4

Copyright © 2012 Arte de Predicar. Todos los derechos reservados.
Si deseas escribirnos puedes hacerlo desde aquí

Desarrollado por
VE Multimedios