Miércoles, 01 Agosto 2012 14:14

Una entrevista muy ilustrativa

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Una radio venezolana realizó una entrevista a Mike Cellamare, un conocido experto en oratoria. El audio de la entrevista se puede escuchar completo en la sección Audio & Video. sin embargo, ya que la grabación no se refiere específicamente a homilética u oratoria, sino al arte de la oratoria en general, comentamos seguidamente algunos de los temas tratados por Cellamare aplicados a la oratoria sagrada:

  • Cellamare explica que el arte de hablar en público tiene mucho que ver con la "persuación" o con el hecho de "convencer" a los oyentes de alguna cosa determinada, y afirma que el "secreto del éxito" en el arte de la persuación es que los oyentes sientan que están obteniendo algo que de valor. Es decir que la satisfacción de los oyentes refleja el efecto persuasivo del discurso.
  • Esto, para efectos de la homilética tal vez suena demasiado efectista o propio de un excesivo pragmatismo, pero más allá de las precisiones no deja de ser cierto que también una homilía tiene que ser "persuasiva"; el discurso tanto en el modo de decir las cosas como en el contenido no puede reflejar que le falta algo que le dé consistencia, sino que tiene que "convencer" al oyente. De hecho, eso es exactamente lo que hacía Jesús, pero no con la finalidad de manipular la mente de los que escuchan para "hacer que piensen como yo", sino para conducirlos a la verdad de manera efectiva. [Cellamare se refiere varias veces a "lograr que otros hagan lo que uno quiere", como uno de los objetivos del arte de hablar en público; evidentemente no es nuestro caso.]

  • El orador no habla a nombre de otra persona, sino que habla a nombre propio. En palabras del mismo Cellamare, "tiene que estar convencido hasta los huesos de lo que está diciendo". Eso es algo que la gente siente de manera muy clara. Cuando se predica la Palabra de Dios, lo que debe estar detrás del discurso es la experiencia personal real del sacerdote, que habla de lo que vive, que habla de su propia relación con la Palabra de Dios, de otros modo la homilía parecerá una cosa artificial, bello intelectualmente, pero impostado, no será un verdadero testimonio.
  • Las ideas, mientras más breves, más fuertes ¡Lo dice el experto! Qué importante es la brevedad y la capacidad de síntesis. También en la homilía se aplica este principio fundamental; pero ojo que no se refiere tanto a la brevedad total del discurso, sino a transmitir ideas de manera concisa: cada frase, cada párrafo, ha de ser breve y directo.
  • Hay tres elementos fundamentales al momento de comunicar una idea: el verbo, la voz y el lenguaje corporal. En el caso del verbo (la palabra), es importante nivelarlo con el tipo de público. El orador tiene que tener la habilidad de adaptarse al público y no al revés. Hay que "dibujar" con palabras, es decir pensar en palabras bien escogidas. El volumen de la voz y la modulación también es fundamental en la expresividad. Y también lo son los signos corporales, los ademanes y las "microexpresiones". No debe ser demasiado actuado, exagerado, pero si con énfasis y energía. Cellamare habla de una suerte de "actuación sobre la base de la naturalidad". Esto es muy interesante. Tal vez en relación con la homilía habría que pensar en un lenguaje corporal más bien sobrio, ya que el contexto litúrgico repele un poco la excesiva teatralidad, pero no deja de ser válida la consideración. Hay ciertos ademanes y gestos, unos relacionados con las posturas y otro con el movimiento de los brazos y la cabeza que es necesario aprender y practicar, porque no necesariamente son espontáneos.
  • También se trata el tema de un cierto componente "hipnótico" en la oratoria, el cual ciertamente no se aplica a la homilética. Cellamare habla de una técnica basada en tres pasos fundamentales: el "A-B-E", Atraer la atención, Bypass (pasar por el contenido del discurso o superar el factor crítico) y Estimular la respuesta inconsciente. Esto no se aplica de ningún modo a la oratoria sagrada, pues lo que ésta busca es convencer a través de la razón y ayudar a la persona a "tomar consciencia". La conversión, que es la finalidad última de la predicación pasa necesariamente por un movimiento consciente de la persona en todos sus niveles: mente, corazón y acción.
  • Se menciona también el recurso a la pausa, que es fundamental en cualquier tipo de oratoria. Se deben formar frases con sentido propio y separadas por pequeñas pausas. Esto sirve para "dar tiempo" a los oyentes de asimilar el contenido.
  • También se menciona la importancia del carisma y de la capacidad del orador de "captar" el tipo de público, para dirigirse a él apropiadamente. Se trata de aprender a "conectar" con diferentes audiencias.
  • Finalmente, Cellamare afirma algo fundamental: la buena oratoria ¡se aprende! Ciertamente hay quienes tienen una mayor habilidad para este arte, pero en definitiva todos podemos aprender a hablar en público si nos lo proponemos.
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