Lunes, 21 Abril 2014 21:47

Reconectar la predicación

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Hace dos años Richard H. Cox, un predicador norteamericano, publicó un libro titulado "Rewiring your Preaching" ("reconectando tu predicación"), en el que explica las implicaciones que tienen para la efectividad en la prédica los últimos descubrimientos de la neurociencia. A simple vista puede sonar un poco jalado de los cabellos, pero no lo es tanto si pensamos que los resultados en la predicación tienen que ver claramente, por ejemplo, con la capacidad mental o neurológica del oyente para prestar atención, o para integrar las ideas con el conocimiento adquirido y con la experiencia, o para hacer uso de su memoria.

"El cerebro -señala Cox- puede producir confusión o síntesis, dependiendo de la habilidad del predicador para religar, es decir para unir conocimientos antiguos y nuevos, de otra manera la información no presenta un significado y el cerebro humano entra en un proceso de rechazo".

Es un hecho científico que existe, a partir de lo que escuchamos, una resonancia neurológica y psicológica en nosotros. ¿No será interesante descubrir y conocer los procesos que se desencadenan al momento de transmitir un mensaje? ¿No será útil a la predicación? De hecho, el cerebro "escucha", traduce la información y luego la apropia o reacciona de alguna manera.

Hay un dato muy sugestivo para el predicador: el cerebro, sin ningún esfuerzo consciente particular, determina muy temprano qué es lo que va a hacer con la información recibida. Es decir, muy al inicio del discurso el cerebro ya "decidió" si va a dedicar energías a prestar atención y procesar el mensaje, o si simplemente se va a apagar o entrar en un estado de relajación o distracción. Esto parece ser que en los más jóvenes sucede de una manera incluso más rápida o acentuada. El resultado visible es que los jóvenes, mucho más que los adultos, si no son inmediatamente atraídos por lo que escuchan, manifiestan su rechazo de una manera también más rápida y acentuada.

¿Qué es lo que determina el rechazo o la aceptación? Son varios elementos y, en términos muy generales, se trata de si el discurso es atractivo o no, así de simple. Pero eso se traduce en cosas muy concretas: la elección de las palabras, la sintaxis, la pronunciación, las inflexiones de la voz, y otras. Si alguna vez te has preguntado qué tan importante, por ejemplo, puede ser el uso técnico de la voz, llámese volumen, el tono, los cambios o inflexiones, etc., un científico experto en la materia diría que de este tipo de cosas perfectamente puede depender el éxito o el fracaso de tu predicación.

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