Jueves, 07 Junio 2012 21:45

La fuerza de la simplicidad Destacado

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“Keep it simple”, dicen los norteamericanos, ¡cuánta sabiduría se esconde en esa frase tan escueta! También se suele decir que se mide la verdadera inteligencia de una persona cuando es capaz de explicar las cosas más difíciles en términos sencillos. Y es que la sencillez no necesariamente está en pleito con la profundidad, como equivocadamente muchas veces se cree.

En lo que tiene que ver con la homilía este es un punto esencial para mejorar como predicador. Uno de los vicios más difíciles de superar en la oratoria sagrada es la excesiva complejidad de los discursos, complejidad dada no sólo por la falta de claridad en la sucesión de ideas, sino por la sobreabundancia de conceptos y de puntos tratados.

Por ello la primera recomendación para una buena homilía es elegir una idea, ¡una idea sola! que sea concreta y clara. Es la idea que se quiere comunicar. Al finalizar la homilía, los fieles deben tener esa idea clara en la cabeza: “el sacerdote se refirió a esto”, y basta. La principal preocupación del predicador no ha de estar en un discurso original o en ideas novedosas, sino en presentar una proposición de manera convincente y que mueva con entusiasmo, ¡allí está la novedad! De esa manera, se puede insistir sobre la misma idea cientos de veces, y siempre hacerla parecer algo nuevo, porque la verdad nunca se agota.

Ahora bien, aquí viene la gran pregunta: ¿cómo hacer? Buena parte de la preparación de la homilía del domingo o del día que sea ha de estar en alcanzar este objetivo. Llegar a la idea concreta que se quiere transmitir y saber formularla; el resto (introducción, explicación, conclusión) viene por añadidura y se construye en base a esta idea fundamental. Por lo tanto, si preparamos la celebración del Corpus Christi, mi esfuerzo no debe comenzar por buscar citas inteligentes o alguna frase poderosa, sino en preguntarse: ¿qué me dice a mí este misterio y qué me parece importante decir a los demás? ¡Que sin la Eucaristía no se puede vivir! He aquí una idea simple y clara: “Sin la Eucaristía no podemos vivir”. A partir de esta idea se puede elaborar una bellísima homilía, y de gran profundidad. Las personas que la escuchen, al final de la Misa dirán: “el padre habló hoy de cómo la Eucaristía es esencial para la vida”, otro dirá “nos explicó cómo sin la Misa no podemos ser cristianos”, y otro dirá que habló de la importancia de la Eucaristía. ¡Pero a todos quedó clara la idea fundamental, y eso es lo importante.

Así es que recuerda: “keep it simple”. No te enredes con demasiadas ideas o con largos discursos. No caigas en la tentación de querer explicarlo todo de golpe o de hacer una catequesis compleja del significado de la transubstanciación, habla con sencillez y con fuerza, con convicción. Difícilmente lograremos mover a una persona si no logramos tocar su corazón.

En el siguiente link encontrarás un un ejemplo de lo que hemos tratado de explicar. Espero que sea ilustrativo.

4 comentarios

  • Enlace al Comentario Gustavo Sábado, 23 Junio 2012 04:23 publicado por Gustavo

    Sobre la preparación hay un dicho que recuerdo: "no sean como esos predicadores que se pasaban media hora para explicar que no han preparado y la otra media hora para demostrarlo" y sobre la simpleza los evangelios son el mejor ejemplo, la fuerza está en el Espíritu que tenga el predicador y esto se siente no en la voz sino en las espaldas, o sea el ejemplo de vida.

  • Enlace al Comentario ignacio arregui Domingo, 17 Junio 2012 10:53 publicado por ignacio arregui

    Llevo muchos años predicando. Soy periodistas y he estudiado comunicacion social.
    Creo que no se aprende a predicar con algun cursillo, sin mas.
    Cada homilia me cuesta mucho tiempo de reflexión y de consulta.
    Escribo los textos pero los leo como si improvisase.
    No tiene sentido copiar la homilía tomandola de algun libro
    Después de un atento estudio del texto biblico, el preredicador tiene que preguntarse: esta pagina del evangelio que nos dice hoy, aqui.
    La reflexión sobre el momento y la situación en que viven mis oyentes es lo que mas me cuesta preparar. Para eso no tengo libros. Depende de mi propia analisis de la situacion actual en la iglesia y en la sociedad. Como se hace eso? Tenia razon el que dijo que el predicador debiera tener en una mano la biblia y en la otra el periodico.

  • Enlace al Comentario Emilio Domingo, 17 Junio 2012 07:44 publicado por Emilio

    No me gusta el mal uso que se hace de la palabra "tremendo" o "tremendamente".

  • Enlace al Comentario Luis Carlos galeano. Pbro. Sábado, 16 Junio 2012 04:08 publicado por Luis Carlos galeano. Pbro.

    realmente me gusta estos tic, pues ayudan a centrar la predicacion.
    y creo que nos toca afianzar mas esta dimencion del miniterio sacerdotal.

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