Miércoles, 20 Junio 2012 07:36

Preparación vs. Improvisación Destacado

Valora este artículo
(10 votos)

Cuentan que en una ocasión preguntaron a Winston Churchill, famoso por su fina oratoria y por sus discursos encendidos y geniales, cómo hacía para improvisar de una manera tan magistral –de hecho las improvisaciones de Churchill quedaron para siempre en el hall de la fama de los mejores oradores–, y su respuesta fue: “es porque dedico mucho tiempo a preparar mis improvisaciones”.

Hasta aquí probablemente te parezca que nos equivocamos con la foto, que en lugar de representar a Churchill, presenta a un trompetista. Pero no es cualquier "trompetista", es un músico de jazz. Déjame explicarme.

La respuesta de Chruchill parece una burla, pero no lo es. Nadie “improvisa” en base a nada; la improvisación, para ser tal y para ser eficaz, debe tener detrás muchas horas de estudio y de preparación. Una cosa similar ocurre en el jazz. En ese género musical se da mucho espacio a la improvisación; pero ella se da en base a ciertos parámetros que los músicos necesariamente deben dominar para poder hacer buenas ejecuciones. En el jazz hay algo que se conoce como patterns o leaks, que son como moldes o temas en base a los cuales los músicos improvisan, y que además identifican su propio estilo; cada intérprete desarrolla sus propios leaks y para dominarlos tiene que repetirlos cientos de veces, porque luego, en el momento de la improvisación, son esos moldes los que lo mantienen seguro en su camino, se vuelven una especie de "esqueleto" y pasan al inconsciente; tal vez la gente no los identifica, pero allí están, como la base que sostiene el edificio. Habría que decir que en todo arte hay un componente de improvisación. Incluso un músico que está acostumbrado a tocar su instrumento con una partitura, al dar un concierto improvisa muchas cosas: sentimientos, acentos, expresividad; y no existen dos interpretaciones exactamente iguales.

Creo que la imagen del jazz y de la música en general resulta muy ilustrativa de lo que sucede en la oratoria: en todo discurso deben existir dos componentes fundamentales: preparación e improvisación. Pero yo diría que incluso la improvisación depende totalmente de la preparación. Para poder improvisar bien, hay que dominar el contenido. Si voy a improvisar un discurso sobre la historia de los mundiales, tengo que conocer esa historia en profundidad, no solo algunos datos, tengo que dominarla. Pero dar un buen discurso requiere además utilizar bien el lenguaje, las figuras retóricas, así como tener una buena dicción y un buen estilo. Todas estas cosas, aunque se “improvisan” en el momento, son fruto de mucho estudio y práctica. Así es que la respuesta de Churchill es perfectamente coherente. La efectividad de sus improvisaciones era consecuencia de la profundidad y consistencia de su preparación. Claro que si a eso se añade una gran inteligencia –como fue el caso de Churchill–, no hay pierde.

En cualquier discurso –también en una homilía– siempre será mejor que la “ejecución” sea improvisada. En otras palabras, siempre es mejor no leer y hablarle a la gente de manera espontánea, y hacerlo requiere de un dominio total del mensaje, pues es el único modo de poder “olvidarse” un poco de aquello que se quiere decir para concentrarse en cómo se dice. Pero incluso el “cómo” tiene que dominarse previamente: saber usar bien el lenguaje y tener buen un vocabulario no es algo que viene de milagro, hay que practicarlo.

Finalmente, es cierto que una buena homilía leída es mejor que una homilía no leída mala, pero no es a eso hacia lo que hay que caminar, sino hacia una homilía profunda y bien estructurada, pero llena de “frescura”, espontánea. Es el camino más efectivo para que el mensaje llegue verdaderamente a la mente y al corazón de los fieles.

Te recomiendo un ejercicio práctico que es muy útil. Escoge una homilía buena, tal vez de algún padre de la Iglesia o de algún predicador experimentado; léela atentamente, trata de asimilar el contenido y el orden de las ideas, tratando sobre todo de encontrar la idea central. Luego, sin mirar la hoja, improvisa tu propio discurso en base a ese contenido. Pero es importante que lo hagas con tus propias palabras.

Repetir ese ejercicio con frecuencia ayuda a ganar seguridad; luego practícalo en tus homilías. Puede ser útil redactar la homilía del domingo con mucha anticipación, es decir varios días antes; luego de leerla varias veces serás capaz casi de repetirla. Finalmente, al momento de pronunciarla, concéntrate en hablar bien, pausadamente, acentuando lo que quieres acentuar y, sobre todo, mirando a las personas. Háblales a ellos directamente. Sobre este asunto de la mirada y del modo de "dirigir" el mensaje hablaremos en otros artículos.

8 comentarios

  • Enlace al Comentario Francisco Salamanca Morera Martes, 26 Junio 2012 08:42 publicado por Francisco Salamanca Morera

    4:00 a.m. Soy madrugador... Acabo de encontrar esta página y de leer este artículo.

    Creo que he encontrado una mina...

    Gracias

  • Enlace al Comentario Thacio Siqueira Lunes, 25 Junio 2012 16:53 publicado por Thacio Siqueira

    Excelente sito web. Sería un excelente auxilio en portugués también...

  • Enlace al Comentario José Alfredo Cabrera Sábado, 23 Junio 2012 15:39 publicado por José Alfredo Cabrera

    Te felicito P. José por esta iniciativa, me parece fundamental atender a este asunto que se ha convertido en algo muy importante para los fieles y puede ser vehículo para que las personas se encuentren mejor con el Señor a través de su Palabra y de la Eucaristía.

    El arte de predicar exige humildad de parte del predicador pero no por ello debe minusvalorar el valor que la prédica tiene en la evangelización.

    Saludos y adelante.
    JAC

  • Enlace al Comentario Sandy Sábado, 23 Junio 2012 06:46 publicado por Sandy

    Felicitaciones por esta iniciativa!!

  • Enlace al Comentario Dolly Varillas Bueno Sábado, 23 Junio 2012 01:57 publicado por Dolly Varillas Bueno

    Muy valiosaa esta pagina del Arte de Predicar. Soy Catequista en la Comunidad Catolica Hispana, en London, ON, Canada. Por mi experiencia en la ODEC de Lima, frecuentemente, me piden dar charlas a lideres de otros Ministerios y siempre encuentro dificultad en preparar los diferentes temas. Estoy segura que vuestra ayuda me sera muy util.
    Sigamos extendiendo el Reino de Dios, con todos los medios.
    Gracias,

  • Enlace al Comentario GARIMALDI Alberto Adolfo Sábado, 23 Junio 2012 00:15 publicado por GARIMALDI Alberto Adolfo

    Soy Diacono de la Diócesis de Quilmes y esto me viene muy bien. Se ve que la PROVIDENCIA esta al día. Que el Señor los ilumine y los encomiendo en mis oraciones.-

  • Enlace al Comentario Isabel Rodriguez Jueves, 21 Junio 2012 14:24 publicado por Isabel Rodriguez

    Lo felicito padre por esa gran escuela que nos esta dando y que
    De seguro nos ayuda a todos. No solo para una buena
    Y adecuada exposicion, sino que ademas nos ayuda a escuchar con mas enfasis y profundidad una Homilia.
    Aveces queremos por medio de lo que el Sacerdote dice en Su Homilia conocerlo a el, Su personalidad y lo que siempre debris es saber que Dios me esta diciendo hoy a mi

  • Enlace al Comentario Edgar Granados Miércoles, 20 Junio 2012 18:44 publicado por Edgar Granados

    Dios lo bendiga Padre Ignacio por este aporte que viene a ser luz para muchos.

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el Código HTML.

Copyright © 2012 Arte de Predicar. Todos los derechos reservados.
Si deseas escribirnos puedes hacerlo desde aquí

Desarrollado por
VE Multimedios