Jueves, 12 Septiembre 2013 15:36

¿Oración u Oratoria?

El "arte de predicar" se aprende en primer lugar por el camino de la oración y de la experiencia personal de encuentro con Dios y con su Palabra. Nadie da lo que no tiene; nadie puede enseñar lo que no ha vivido ni conocido. Al mismo tiempo, siendo la primera condición de una predicación consistente el amor por aquello que se proclama, si no se ama a Dios difícilmente se le podrá comunicar con entusiasmo y convicción.

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Viernes, 06 Septiembre 2013 09:07

Mover, gustar, enseñar

Estos son los tres elementos citados por San Agustín como pilares de la oratoria sagrada: "flectere, delectare, docere". Aunque he hecho una pequeña modfificación al orden de estos factores, que no altera el resultado, pues San Agustín ponía en primer lugar el deber de "enseñar" y en el último puesto el de "mover". Y es que "flectere" (mover) se refiere a la acción, es decir el impulso a realizar un cambio concreto en la propia vida, lo que suele producirse como consecuencia de haber comprendido un contenido y haberlo asimiliado como verdad para la propia vida. Pero es evidente que el orden aquí resulta un poco relativo, puesto que el predicador, si no logra inmediatamente "mover" a sus oyentes ejerciendo un veradero efecto en su atención y en su estado de ánimo, no tendrá la misma efectividad que si el discurso lógico o la idea que quiere promover es precedida de una verdadera disposición no sólo mental sino también afectiva. Por todo esto, el primer impacto es muy importante.

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Martes, 03 Septiembre 2013 09:42

¡Que quede bien claro!

¡Que quede bien claro! No es solamente un asunto de retórica, es principalmente un asunto espiritual. Este artículo tiene la finalidad de aclarar cuál es el principio que anima el "arte de predicar". Un lector nos envió un mensaje en el que afirmaba que "aunque es elogioso el esfuerzo por enseñar el arte de comunicar y de hablar en público, una página como esta debería promover más la preparación de homilías con buen contenido y que verdaderamente sean portadoras del Evangelio, en lugar de concentrarse tanto sobre cuestiones prácticas o de forma".

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Sábado, 16 Junio 2012 10:30

¡Una sola idea principal!

El siguiente es un ejemplo de cómo es fundamental elegir una sola idea. En el primer ejemplo se coloca una homilía un poco más larga, que, aunque no es demasiado complicada, entra en varios ángulos y no termina de centrar la atención en una idea sola. La segunda es una homilía más corta, pero con una sola idea clara que se mantiene como hilo conductor del discurso. Un ejercicio que se puede hacer es, luego de escuchar cada uno de los audios, preguntarse ¿cuál es la idea central? Y luego sacar las propias conclusiones: en qué caso esto resulta más claro. En el ejemplo 1 se han colocado algunos comentarios para hacer más fácil el análisis.

En la parte inferior están los ejemplos en formato pdf.

Ejemplo 1

Ejemplo 2

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«La homilía constituye una actualización del mensaje bíblico, de modo que se lleve a los fieles a descubrir la presencia y la eficacia de la Palabra de Dios en el hoy de la propia vida. Debe apuntar a la comprensión del misterio que se celebra, invitar a la misión, disponiendo la asamblea a la profesión de fe, a la oración universal y a la liturgia eucarística. Por consiguiente, quienes por ministerio específico están encargados de la predicación han de tomarse muy en serio esta tarea.

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Jueves, 07 Junio 2012 21:35

70% de forma y 30% de contenido

Se trata evidentemente de un título equívoco. ¿Cómo puede uno afirmar que para una homilía la forma sea tanto más importante que el contenido? Lejos de nosotros afirmar tal cosa. Es cierto que los elementos de que se componen una buena preparación para este ministerio tienen que ver en mucho mayor medida con el contenido que con la forma, aunque la forma sea de todas formas indispensable para una comunicación exitosa. Pero, paradójicamente, para el momento mismo de la ejecución de la prédica o sermón, la forma adquiere un peso mucho mayor. ¿Por qué?

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