Viernes, 31 Octubre 2014 12:22

El límite de la tecnología

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«La hazaña de Gagarin representa un logro notable del genio humano. Por mi parte, ha sido causa de una profunda alegría. Pienso que nada está más conforme con la vocación bíblica del hombre que hacer el inventario del cosmos y captar las energías para ponerlas a su servicio. Y no veo por qué el hecho de ser un ruso ateo el primero en realizar esta proeza tendría que enturbiar mi placer. Lamento solamente, por él, que no sepa que está realizando así un designio de Dios…es seguro también, que por el hecho de haber ido Gagarin a la Luna no liberará a la humanidad de sus servidumbres… Cualquier sea el límite alcanzado, el hombre se estrella con el límite, que es el del cosmos mismo, como un moscardón contra la campana de vidrio. Lo que puede permitirle salir es esta otra dimensión bíblica del hombre que es la adoración y por la cual desemboca en el infinito de Dios. La técnica sin adoración hará sólo una humanidad mutilada. Nuestra tarea es defender la integridad del hombre, plantando la adoración en el corazón del mundo de la técnica. Y si saludo el éxito de Gagarin, saludaría con mayor entusiasmo el del primer astronauta cristiano que plantara la cruz sobre algún planeta, como signo del Señorío de Cristo sobre la totalidad del cosmos.»

- Entrevista a Jean Danielou, publicada por el Figaro Littéraire del 22 abril, 1961, después de realizado el primer vuelo orbital, el de Yuri Gagarin.

Vivimos rodeados de tecnología; desde algo tan básico y tan necesario como la luz eléctrica a los televisores y celulares modernos. No se puede discutir sobre la necesidad de algunos de estos artículos. Pero tampoco se puede discutir la gran facilidad con la que los seres humanos se vuelven adoradores de la tecnología; es lo que sucede cuando un objeto, pasa de ser instrumento a ser dios. De hecho, la fascinación de algunos por la ciencia, como nos lo recuerda Danielou en su comentario, se convierte en una verdadera religión. Y hoy vemos a muchos negar la religión cristiana y la existencia de Dios, pero al mismo tiempo construirse, aunque lo nieguen, una religión propia, que es la idolatría de la ciencia, y dios artificial, que no es otro que el ser humano, o cada uno para sí mismo. La anécdota de Gagarin es famosa, y se dice incluso que a su regreso él mismo declaró que "allá arriba" no había encontrado a Dios, lo que era una confirmación de su inexistencia. ¿Acaso no vio en toda esa maravilla del Universo un clarísimo vestigio del Creador? Gagarin tenía a Dios ante sí mismo y sin embargo ¡no lo vio! Es posible que Dios haya pasado delante de nosotros de muchas maneras y no lo hayamos visto, porque lo buscamos en el mundo material, en lo que poseemos o en lo que deseamos aunque no lo podamos tener, pero Dios no está allí.

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