«¿Amamos verdaderamente a Dios y a los demás, como Jesús? Y nosotros, ¿escuchamos al Espíritu Santo? ¿Qué cosa nos dice el Espíritu Santo? Dios te ama: ¡nos dice esto! Dios Te ama, te quiere. Y nosotros ¿amamos verdaderamente a Dios y a los demás, como Jesús? Dejémonos guiar, dejémonos guiar por el Espíritu Santo. Dejemos que Él nos hable al corazón y nos diga esto: que Dios es amor, que Él nos espera siempre, que Él es el Padre y nos ama como verdadero papá; nos ama verdaderamente. Y esto solo lo dice el Espíritu Santo al corazón. Sintamos al Espíritu Santo, escuchemos al Espíritu Santo y vayamos adelante por este camino del amor, de la misericordia, del perdón.»

Publicado en Citas Útiles
Jueves, 02 Mayo 2013 00:00

Jueves V de Pascua

Lecturas: Hch 15,7-21; Sal 95; Jn 15,9-11

Permanecer en el Amor

Captación

Estamos invitados a "permanecer" en el amor de Jesús. Lo primero nos dice aquí el Señor es que Él posee para nosotros un amor en el que se puede permancer, un amor que es "permanencia". Hoy asistimos a un mundo y a una sociedad en que el amor es efímero, y se nos ofrece como algo que "pasa", una especie de fuego que un momento se enciende y luego simplemente se apaga. En cambio, el amor de Dios, es permanente, se puede "permanecer" en él.

Cuerpo

El problema es que muchas veces estas palabras del Evangelio son para las personas como algo vacío, sin significado, y el motivo de esto es que no se ha tenido la experiencia del Amor de Dios; no se le considera en la propia vida porque no parece real. En esto, se olvida claramente que en realidad es Dios la fuente única de todo amor humano y que ciertamente existe una forma de llegar a Él: a través de Jesucristo. Sólo quien se aventura a la experiencia de buscar a Cristo y encontrarse con su amor puede decirlo. Allí se descubre cuán diferente es el amor que Jesús nos ofrece: es un amor infinito y permanente, marcado absolutamente por la fidelidad de Dios al hombre, que es invariable. Él es el eternamente fiel. Cuántas veces hemos visto a personas que afirman haberse encontrado con el amor de Dios; parecen estar tan seguras de sí mismas, e incluso son capaces de llevar los dolores de la vida con un espíritu distinto, de una cierta alegría en medio del sufrimiento. Es porque se sienten amadas con un amor que es incondicional y consistente, permanente, que no se muda y no varía según el vaivén de los sentimientos o de las circunstancias. Pero incluso nuestra experiencia humana de "amar", cuando nuestro amor es legítimo y no es egoísta, no es otra cosa que el ejercicio de la capacidad que Dios mismo ha puesto en nuestros corazones. Somos "capaces de amor".

Conclusión

Podemos preguntarnos qué clase de amor buscamos en nuestra vida. El ser humano no puede vivir sin amor: o lo encuentra o se busca algún sustituto. Y recordemos que incluso el afecto humano puede facilmente confundirse con el amor, y puede que sea de otra naturaleza o que apunte a la destrucción de la persona, cuando es narcisista o posesivo. El verdadero amor, aquel para el cual ha sido hecho el ser humano, sólo podemos encontrarlo en el Señor.

Otras Ideas

  • El amor está hecho de obras y de gestos. El Señor mismo dice que existe una relación de dependencia entre "permanecer en su amor" y "cumplir sus mandamientos". El amor que Dios nos ofrece, que es el amor divino que se hace amor humano, no es una cosa abstracta, como un "spray", sino que es una fuerza real y concreta que se traduce en obras y en gestos humanos, y a través de ellos ejerce una influencia en nuestra vida, la transforma para el bien.
  • Publicado en Ideas para hoy

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