Jueves, 25 Abril 2013 15:46

¿Sabemos hablar de Cristo?

«Pedro y los Apóstoles anuncian con audacia, con parresia, aquello que han recibido, el Evangelio de Jesús. Y nosotros, ¿somos capaces de llevar la Palabra de Dios a nuestros ambientes de vida? ¿Sabemos hablar de Cristo, de lo que representa para nosotros, en familia, con los que forman parte de nuestra vida cotidiana? La fe nace de la escucha, y se refuerza con el anuncio.»

Publicado en Citas Útiles
Jueves, 25 Abril 2013 00:00

San Marcos Evangelista

Lecturas: 1Pe 5,5b-14; Sal 88; Mc 16,15-20

Qué significa evangelizar

Captación

El Señor envió a sus discípulos "al mundo entero" a proclamar el Evangelio. Esto significa que todos los cristianos somos por esencia "apóstoles" y que ninguno, por más inserto que esté en las realidades del mundo, debe sentirse excluido de esta misión; todos estamos llamados a dar testimonio. Si no damos testimonio nuestra fe no es una fe verdadera, coherente.

Cuerpo

Ahora bien, los cristianos en diferentes partes y en las diversas situaciones en las que están insertados, experimentan distintas dificultades. Una de ellas es sentirse "al margen" de esta responsabilidad. Se tiende a pensar que son los sacerdotes o los religiosos los únicos encargados de hablar del Evangelio. Sin embargo, hacer apostolado es algo que brota de manera natural de un corazón que se ha encontrado con Cristo. Se repite exactamente el mismo efecto natural que se produce en nosotros cuando descubrimos algo en la vida o nos sucede algo que nos impresiona positivamente o enriquece nuestra experiencia humana; ¿no es acaso el movimiento natural que brota de nosotros querer comunicarlo y compartirlo con los demás? Por lo tanto, si eso no nos sucede con nuestro modo de vivir la vida cristiana, significa que la estamos viviendo muy superficialmente y que no hemos comprendido lo que significa pertenecer a Cristo. En realidad, quien se ha encontrado con Él, experimenta eso no tanto como una carga, sino como una necesidad. Como decía San Pablo, "ay de mí si no evangelizo". En todo esto, una de las dificultades que se puede experimentar es la de no saber qué decir o cómo actuar. Y ante ello, lo primero es recordar que "nadie da lo que no tiene". Primero debo preguntarme cómo está mi vida espirtual, como está mi oración y mi relación con Dios. Luego, de lo que se trata es de comunicar esa experiencia a los demás, no sólo con mis palabras de manera directa (pues no siempre es posible) sino también con mi ejemplo, mostrando la alegría y la paz de quien está con Cristo, de quien lleva su Palabra en el corazón.

Conclusión

Finalmente, también es importante recordar que Jesucristo nos envió "al mundo entero". La vocación cristiana es universal, y esto muestra la belleza de ser cristiano: es una respuesta para todos. Cristo responde a la humanidad entera, no sólo a un grupo en particular. El cristiano, por lo tanto, está llamado a vivir esa universalidad, a transformara el mundo entero, instaurándolo todo en Cristo.

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Viernes, 08 Febrero 2013 10:08

Domingo V TO (C) [Villapizzone]

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Jueves, 07 Febrero 2013 00:00

Jueves IV del Tiempo Ordinario

Lecturas: Hb 12,18-19.21.24; Sal 47; Mc 6,7-13

Nuestro poder sobre el mal

Captación

Jesús envía a sus discípulos y les da poder sobre los "espíritus inmundos". Al escuchar estas palabras inmediatamente pensamos en el poder para exhorcisar a los endemoniados. Pero "el poder" entregado por Jesús no se reduce a eso. De alguna manera, toda persona que ha recibido al Espíritu Santo por el Bautismo, es "enviada" y por la fuerza de la gracia adquiere un poder sobre el mal que deberá usar, en primer lugar, para vencer al propio pecado y, en segundo lugar, para oponerse al mal que hay en el mundo y vencerlo con el poder de Cristo.

Cuerpo

El sentido verdadero de nuestra vida está en pasar de la esclavitud del pecado a la libertad que viene de Dios. Somos llamados a vencer todo mal. Esa es la finalidad de la misión que Jesús nos confía: vencer el egoísmo, vence el odio, vencer la vanidad, vencer todo aquello que nos aisla del resto y nos encierra en nosotros mismos; primero la que hay en nosotros, y luego ayudar a los demás. Esto forma parte esencial de nuestra vocación cristiana.

La potencia del mal se basa en el engaño. Cuando el hombre cae presa del pecado, vive en la mentira y es esclavo de la mentira. El bien que nos ofrece Cristo, en cambio, es una libertad que tiene como fundamento la verdad [esa libertad a la que nos llama Cristo se expresa muy gráficamente en la sobriedad del envío o en la ausencia de medios visibles; ¿qué nos pide el Señor que llevemos? Nada]. Nuestra misión es, por lo tanto, vivir en la verdad de Cristo y comunicarla a nuestros hermanos y hermanas que caminan a oscuras.

Conclusión

Es importante que comprendamos que Jesús no nos envía sin un sentido concreto. Hablar de una vocación "universal" al apostolado no es una metáfora. Es cierto que algunos son llamados de una manera más especial o "total" a vivir esa dimensión de la vida cristiana, pero todos participamos de esa victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte que se debe plasmar de una manera muy clara en nuestra acción apostólica, la cual empieza por nuestro testimonio de fe.

 
Publicado en Ideas para hoy

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