Domingo, 03 Febrero 2013 00:00

Domingo IV del Tiempo Ordinario (C)

Lecturas: Jr 1,4-5.17-19; Sal 70; 1Cor 12,31-13,13; Lc 4,21-30

Un cambio inexplicable

Captación

En este episodio narrado por los Envangelios observamos que, en pocos minutos, se da un giro radical en la percepción que tienen de Jesús los oyentes. Primero se afirma que estaban maravillados de las palabras de gracia que salía de su boca. Unos instantes después, lo arrastran fuera de la ciudad para matarlo. ¿Qué pasó?

Cuerpo

Lo primero que debemos preguntarnos es: ¿qué causa tanta maravilla? Y lo segundo: ¿qué tuvo que pasar para que esa maravilla inicial se desavanezca y de paso, tan rapidamente, al odio asesino? Al parecer, lo que causaba maravilla en los oyentes era toda la persona de Jesús: sus palabras, sus gestos, su forma de hablar, su sabiduría, etc. Pero sabemos que en el fondo el anuncio de Cristo tiene como finalidad sucitar la fe en Él, no solo en cuanto hombre dotado de una serie de cualidades y poderes extraordinarios, sino como Mesías ["Hoy se cumple esta palabra que acabáis de oir"]. Pero es allí donde entra la maldad del hombre: sus prejuicios, sus malas intenciones, su envida y ese mal uso de su libertad que lo lleva a aferrarse a sus propios criterios, a su propio modo de ver las cosas. Estos hombres esperaban otro tipo de Mesías y por ello se escandalizan; Jesús es un ciudadano simple como ellos, hijo de algún conocido. ¿Acaso puede ser éste el Mesías? Es así como el entusiasmo inicial, superficial y subjetivo, lejos de dar paso a una fe más profunda, se transforma en rabia y en actitudes de sospecha; ahora se trata de "eliminar el obstáculo".

Conclusión

El Evangelio de hoy lleva consigo un poderoso mensaje: ¿cuál es nuestra propia concepción de Jesús? Creemos en Él, pero, ¿no nos escandalizamos también nosotros cuando las cosas no salen según nuestros deseos? Es nuestra fe en Cristo una fe verdadera, o es más bien una especie de sentimiento librado a merced de nuestra convenciencia o de nuestros estados de ánimo. ¿Qué tan profunda es la comprensión que tenemos acerca de quién es Jesús?

Otras Ideas

  • Se puede utilizar como "captatio" para una homilía, la siguiente anécdota: hace poco una persona me decía: "No es que no tenga fe o no crea en Dios, pero uno, al ver tanta maldad y sufrimiento, termina preguntándose, ¿es posible que Dios permita todo esto? Si verdaderamente existe, ¿porque permite que sucedan ciertas cosas?" En ello hay, por una parte, algo que forma parte del ser humano, que es su natural rebeldía frente al mal, sobre todo cuando se trata de un sufrimiento injusto o gratuito. Pero hay también, detrás de esta "reacción refleja", sobre todo si conlleva dudas concretas sobre la existencia de Dios o sobre su acción en la vida del hombre, una grave falta de comprensión de quién es Jesús. Y ante esa falta de comprensión unida a los propios criterios a los que se permanece aferrado, muchas veces la salida es el cinismo: una fe aparente, poco sólida, librada al vaivén de nuestro contexto y de las situaciones que nos presenta la vida. Y no pocas veces se toma la decisión, más o menos conciente, de marginar a Dios de la propia realidad presente, en cierto modo se le lleva al despeñadero y se le deja caer. ¿Podemos matar a Dios en nuestra consciencia?
  •  

    Publicado en Ideas para hoy
    Publicado en Materiales
    Publicado en Materiales
    Jueves, 31 Enero 2013 22:37

    Domingo IV TO (C) [Villapizzone]

    Publicado en Materiales
    Jueves, 31 Enero 2013 22:33

    Domingo IV TO (C) [Alvarado]

    Publicado en Materiales

    Copyright © 2012 Arte de Predicar. Todos los derechos reservados.
    Si deseas escribirnos puedes hacerlo desde aquí

    Desarrollado por
    VE Multimedios