Jueves, 04 Abril 2013 00:00

Jueves I de Pascua

Lecturas: Hch 3,11-26; Sal 8; Lc 24,35-48

¿Porqué tenemos dudas?

Captación

¿Porqué nos asustamos? ¿Porqué surgen dudas en nuestro corazón? Tal vez estas preguntas realizadas por Jesús a sus apóstoles nos las debemos poner nosotros. Como ellos, tenemos la certeza de que Jesús ha resucitado, y conocemos lo suficiente acerca de esta verdad. Pero muchas veces ella no tiene una insidencia real en todos los aspectos de nuestra vida. Tal vez no tenemos dudas sobre la existencia de Dios, pero sí sobre muchas de las cosas que exige la fe en Cristo. Sus mandamientos nos asustan, o al menos nos causan dudas.

Cuerpo

Tal vez no debemos ver estas preguntas de Jesús como un reproche dirigido a sus apóstoles. De hecho, en medio de un contexto político convulsionado y de las muchas preguntas que habrán pasado por la mente de estos hombres, era perrfectamente comprensible la confusión y las dudas. De ello, no podemos hacer cargo a los seguidores de Cristo. Pero su cuestionamiento ciertamente apunta a sacar a la luz su falta de fe, una fe todavía débil, todavía insipiente, todavía poco convencida. ¡Ese es el origen de las dudas! De hecho, quien arraiga su vida en una fe profunda, nada tema y nada le causa verdadera confusión. Pero el momento de la fe plena, habría de llegar también para los apóstoles. Uno a uno derramarán su sangre confesando a Cristo. ¿Hay una fe más grande que esta?

Así que el origen de las dudas y del miedo frente a Cristo y frente a la vida cristiana proviene de la falta de fe. Quien tiene fe, abre sus ojos a la verdad y es capaz de dar la vida por ella. Para quien no tiene fe, todo es relativo, la verdad se ve a medias, y se es fácilmente presa de la confusión y del auto-engaño. No se ve claramente la verdad y todo resulta cuestionable o poco creible.

Conclusión

¿Cuánta es nuestra fe? Tal vez somos muy prontos a cuestionarlo todo, a cuestionar a la Iglesia, a cuestionar sus enseñanzas; pero en ello estamos poniendo en cuestión al mismo Cristo. Es por eso que Él nos pregunta: ¿Porqué temes? ¿Porqué surgen dudas en tu corazón? ¿Porqué no me crees? Porque creemos que lo que poseemos nos da seguridad y felicidad, aunque ellas sean relativas o pasajeras. En otras palabras, porque no tenemos fe, o tenemos una fe muy débil, poco informada, poco ejercida. Pero el único modo de encontrar la fe es buscarla y vivirla ayudados por el testimonio de quienes ya la encontraron.

 
Publicado en Ideas para hoy

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