Miércoles, 05 Junio 2013 18:52

Evangelizar con amor fraterno

«La obra de la evangelización supone, en el evangelizador, un amor fraternal siempre creciente hacia aquellos a los que evangeliza. Señal de este amor es el cuidado de no herir a los demás, sobre todo si son débiles en su fe, con afirmaciones que pueden ser claras para los iniciados, pero que pueden ser causa de perturbación o escándalo en los fieles, provocando una herida en sus almas.»

Publicado en Citas Útiles
Miércoles, 06 Marzo 2013 10:17

Miércoles III de Cuaresma

Lecturas: Dt 4,1.5-9; Sal 147; Mt 5,17-19

No pasará ni una letra

Captación

Hay un relativismo religioso imperante que atenta directamente contra estas palabras de Jesús. Es la ley del "supermercado religioso", contra la ley de la "Unidad de la Ley". En otras palabras, no vale tomar una parte de la ley de Dios o de los preceptos que enseña la Iglesia, y al mismo tiempo descartar otra, según el criterio personal de la conveniencia o de la comodidad. Como dice San Pablo: "todo me está permitido, pero no todo me conviene". ¿Sabe el mundo de hoy lo que le conviene?

Cuerpo

Ciertamente el mundo de hoy elige a criterio personal y subjetivo "lo que le conviene", y para él las palabras de Jesús resultan completamente escandalosas. ¿Por qué me debo ajustar a una ley externa, que se me impone? ¿Acaso la vida de por sí no nos impone muchas cosas? De las palabras de Jesús podemos deducir tres cosas esenciales: 1. Que la Ley es UNA. Es un cuerpo completo y unitario, porque eso se corresponde con la naturaleza de Dios. Es imposible eliminar una parte de esa Ley sin dañar el resto. La Ley de Dios es como el cuerpo, un organismo completo y funcionante; si se afecta una parte, el cuerpo entero sufre. 2. La Palabra de Dios es UNA. Antiguo y Nuevo Testamento encuentran su centro y su culminación en Cristo, que da unidad y solidez a la Palabra; Él mismo es la Palabra hecha carne. ¿Alguno podría afirmar que Dios se contradice al revelarse a los hombres? 3. El propósito es UNO. La finalidad de la Revelación y de la Ley es una sola: la salvación del hombre. Todas la normas religiosas y los preceptos religiosos apuntan a dar cumplimiento a la Revelación. Por lo tanto, el hombre no puede arrogarse el derecho de cambiar, como dice Jesús, ni una letra de esa Ley.

Conclusión

La Palabra de hoy nos invita a algo que se puede resumir con una palabra: coherencia. La coherencia es esa virtud que conduce a respetar la unidad de doctrina que nos ha sido donada y que nosotros no detemos derecho de cambiar. El Señor nos exige tener un mayor respeto por la Verdad, que es una y que se ha hecho persona en Él.

Otras Ideas

  • Nuestra preocupación por ser fieles a la Ley de Dios tiene mucho que ver con la exigencia de la caridad. Vivirla, implica una relación con nuestro prójimo marcada por el testimonio y el ejemplo y no por el escándalo. No debemos engañarnos pensando que no hacemos daño a nadie con nuestras incoherencias, pues aquello que vivimos es lo que reflejamos en nuestra relación Con Dios. La coherencia y la trasparencia son exigecias de la caridad. No se trata, por lo tanto, de una búsqueda individualista de virtud, sino de nuestro lugar en el Cuerpo de la Iglesia. Nuestro compromiso cristiano nos pone necesariamente de cara a nuestro prójimo, especialmente a los más pequeños y débiles.
  •  
    Publicado en Ideas para hoy

    Copyright © 2012 Arte de Predicar. Todos los derechos reservados.
    Si deseas escribirnos puedes hacerlo desde aquí

    Desarrollado por
    VE Multimedios