Miércoles, 25 Marzo 2015 00:00

Solemnidad de la Anunciación del Señor

Publicado en Ideas para hoy
Jueves, 25 Abril 2013 14:28

Hablar a los niños de la oración II

La homilía dominical puede ser un momento propicio para inculcar en los niños el hábito de la oración. ¿Cómo hacerlo? Lo primero es considerar exactamente lo que acabamos de decir: la oración es un hábito, y como todo "hábito", en la medida en que se practica se interioriza y se vuelve parte de nuestra naturaleza. Claro que siempre puede perderse, como de hecho sucede con muchos buenos hábitos que habíamos adquirido y luego fuimos abandonando, pero se trata también de proporcionar buenos motivos para no perderlo. Por ello debemos dar a los niños razones convincentes acerca de la oración, de manera que la descubran no solamente como "algo bueno" sino como una verdadera necesidad.

Miércoles, 24 Abril 2013 14:42

Miércoles IV de Pascua

Lecturas: Hch 12,24-13,5; Sal 66; Jn 12,44-50

El resultado de rechazar a Jesús

Captación

¿Dios castiga la indiferencia de los hombres? Muchas veces se ha dicho que Dios castiga, pero siempre en el sentido de que corrige a quien necesita ser corregido. Pero Dios no "se venga" de las injusticias cometidas por los hombres, ni de su indiferencia frente a su Palabra o frente a sus mandamientos. En realidad es el hombre quien se condena a sí mismo con sus actos.

Cuerpo

Jesús afirma que el "no juzga", porque no ha venido a juzgar sino a perdonar y a salvar. Pero para que el hombre sea salvado, se requiere de la libertad humana. Decía San Ireneo: "Dios que te creó sin tu consentimiento, no te salvará sin tu consentimiento". La verdadera "condena" viene, pues, del hombre mismo, de su indiferencia y de su rechazo de la Palabra de Dios. Por eso, quien no acepta su Palabra, es juzgado por esa misma Palabra, que es la Verdad. La Verdad se manifestará plenamente y dejará al descubierto todas nuestras mentiras e hipocrecías: ese será el verdadero juicio. No hay juicio más radical y justo que ese. Por el otro lado en cambio, quien acepta dócilmente la Palabra de Jesús, vive en la luz, "es de la luz" y recibe en herencia la promesa extraordinaria de Jesús, de que nunca perecerá y nunca caerá en las tinieblas. Así que todo se reduce a creer o no creer en la Palabra de Cristo, que es muy clara y que se nos anuncia de manera directa y sin ambajes. Y creemos no sólo con nuestra mente, sino con nuestras acciones. Creer a Jesús significa adherirse a su Palabra y tomarla como norma de comportamiento, y tomarlo a Él como modelo de vida, norma de la existencia. Quien no escucha, ya ha sido juzgado por la misma Palabra a la que no escuchó

Conclusión

¿Creo verdaderamente en Jesús? ¿Ello se expresa en mi vida, en mis pensamientos, sentimientos y acciones? El cristianismo en el fondo es algo muy pragmático. No se trata de teorías o de creer, como dice el Papa Francisco en "Dios spray", sino en escuchar y obedecer a la persona de Jesús. [En el número 2 de la Encíclica Spe Salvi, dice Benedicto XVI que el cristianismo no es una religión "informativa", sino fundamentalmente "performativa".]

 
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Martes, 23 Abril 2013 00:00

Martes IV de Pascua

Lecturas: Hch 11,19-26; Sal 86; Jn 10,22-30

El verdadero conocimiento de Jesús

Captación

Sólo la fe nos hace capaces de reconocer a Cristo; ni un conocimiento familiar, ni uno teórico sustituyen la experiencia de la fe. De hecho, muchos que conocieron a Jesús y crecieron con Él, luego afirmaron: "¿no es este el hijo de José?". Y en este Evangelio unos judíos insisten en que Jesús se declare ante ellos. La respuesta de Jesús es siempre la misma: "os lo he dicho y no creéis". Sólo los que abren su mente y su corazón a la Palabra de Jesús reciben el don de la fe y llegan a conocerlo.

Cuerpo

El beato Juan Pablo II llamaba a esta experiencia del encuentro con Cristo "laboratorio de la fe", especialmente a aquel episodio en que el Señor pregunta a sus discípulos "¿quién dice la gente que soy yo"? Es un ejercicio que debemos plantearnos también nosotros. Debo preguntarme, realmente, para mí ¿quién es Jesús? ¿Qué representa Él en mi vida? La respuesta de Pedro es una repuesta inspirada, que no viene de un conocimiento científico o de una teología, sino de la experiencia de "estar con él" y de escuchar su palabra, lo que posibilita al apóstol a recibir el don de la fe y a entrar en una dimensión del conocimiento de Cristo a la que nosotros, por nuestra propia fuerza y voluntad, no somos capaces de llegar. Por ello es necesario "ser de sus ovejas", aprender con el tiempo a reconocer su voz y a ser parte de su rebaño.

El Señor ofrece una seguridad absoluta a quien es "de los suyos", una seguridad que el mundo jamás podrá ofrecer. Afirma que "no se perderá ninguno" de quienes el Padre le ha entregado, ninguno de los que le conocen verdaderamente y han entrado a formar parte de sus discípulos. Esta seguridad es fuente de consuelo y de profunda alegría para el cristiano.

Conclusión

Este conocimiento de Jesús que se da conjugando nuestra libertad y nuestra disposición interior con el don de la fe, necesita de nuestra continua cooperación. No debemos contentarnos con una relación superficial con Cristo, basada en el cumplimiento de ciertos preceptos o en el respeto a ciertos límites. El Señor nos llama a conocerlo y a entrar en intimidad con Él.

 
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Lunes, 22 Abril 2013 00:00

Lunes IV de Pascua

Lecturas: Hch 11,1-18; Sal 41; Jn 10,1-10

¿Cuál es nuestra puerta?

Captación

Jesús utiliza la imagen de la puerta dicendo "yo soy la puerta". Y nosotros podemos hacer uso de esta misma imagen para preguntar ¿cuál es nuestra puerta? Porque existen "otras puertas" en nuestro mundo: la puerta de nuestra inteligencia, la puerta del ateísmo, la puerta de las ideologías. ¿Cuál es nuestra puerta?

Cuerpo

Cuando Jesús afirma que Él es "la puerta" está diciendo que es el único camino para llegar al Padre, y también el único camino para conocer la verdad y vivir en ella. "Yo soy el camino, la verdad y la vida", dirá en otro momento. Jesucristo es la clave que devela toda la verdad sobre el misterio de Dios y sobre el significado de la vida humana misa. Quien acepta a Jesús y acepta "pasar por Él" participa de una verdad liberadora, puede "entrar y salir". Pero es frecuente que los seres humanos nos erijamos a nosotros mismos en "puertas" hacia la verdad; contruimos nuestros propios sistemas de pensamiento que no pasan por la verdad revelada por Cristo. Abrimos puertas que en realidad son brechas en el muro de la verdad revelada por Dios. Queremos pasar no a través de Cristo sino a través de esas "brechas" que nosotros abrimos en el muro destruyéndolo. En cierto modo queremos forzar a Dios a dejarnos entrar, pero sin pasar por su Hijo Jesús

Conclusión

Jesús no solamente es "la puerta", sino que es una puerta estrecha. El camino que Él nos ofrece es un camino liberador, pero implica sacrificar las cosas del mundo y renunciar a todo aquello que se nos ofrece al pasar por la puerta del facilismo, de los sistemas de pensamiento auto-referenciales, de nuestra inteligencia ensoberbecida. El primer paso necesario para nuestra conversión es reconocer a Jesús como la "única puerta" que conduce a la verdad.

Otras Ideas

  • La voz del Buen Pastor es una voz "reconocible" pero no la escuchamos si estamos ensordecidos por el mundo que nos rodea o por nuestro propio mundo interior. El Señor Jesús no sólo nos invita a escuchar su voz, sino a tener familiaridad con ella, de manera que sepamos distinguirla de "otras voces" con las que muchas veces parece confundirse, las voces del mundo. No hay mejor manera para corromper la verdad que presentarla como "media verdad"; es así como la voz de Cristo, en lugar de ser "reconocible" y "agradable" a nuestro oído, se vuelve confusa e incómoda.
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