Viernes, 06 Septiembre 2013 09:07

Mover, gustar, enseñar

Estos son los tres elementos citados por San Agustín como pilares de la oratoria sagrada: "flectere, delectare, docere". Aunque he hecho una pequeña modfificación al orden de estos factores, que no altera el resultado, pues San Agustín ponía en primer lugar el deber de "enseñar" y en el último puesto el de "mover". Y es que "flectere" (mover) se refiere a la acción, es decir el impulso a realizar un cambio concreto en la propia vida, lo que suele producirse como consecuencia de haber comprendido un contenido y haberlo asimiliado como verdad para la propia vida. Pero es evidente que el orden aquí resulta un poco relativo, puesto que el predicador, si no logra inmediatamente "mover" a sus oyentes ejerciendo un veradero efecto en su atención y en su estado de ánimo, no tendrá la misma efectividad que si el discurso lógico o la idea que quiere promover es precedida de una verdadera disposición no sólo mental sino también afectiva. Por todo esto, el primer impacto es muy importante.

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