Viernes, 08 Febrero 2013 00:00

Viernes IV del Tiempo Ordinario

Lecturas: Hb 13,1-8; Sal 26; Mc 6,14-29

Todo lo que el mundo puede dar

Captación

En este banquete descrito en el Evangelio hay todo lo que en el mundo se podría desear: un rey, es decir un hombre con poder; hay riqueza, hay amistad, hay alegría, hay placer. Ninguna de estas cosas es mala en sí misma. El mismo Herodoes no aparece como un hombre malvado. Respetaba a Juan incluso a pesar de las cosas que le decía. En este banquete, sin embargo, falta algo.

Cuerpo

Este banquete, entonces, se presenta a nosotros como una perfecta imagen del mundo. ¿Cuántos viven por este ideal? Cuando hay poder, dinero y placer, se siente que se tiene todo. Y muchos poseen estas cosas y creen llevar una vida justa porque no sólo "no hacen mal a nadie", sino que incluso hacen algunas obras de beneficencia. Pero, ¿qué falta? Falta el verdadero compromiso con Dios, que en este Evangelio, se puede decir, está representado en Juan. Herodes estima a Juan, escucha sus palabras incluso cuando son duras, y no se deshace de él; más bien lo tiene bien cuidado, "en su casa". Esta es una imagen muy buena de lo que hacen muchos hombres con Dios: lo respetan, lo escuchan [van a Misa...], lo tienen como algo importante en su vida y afirman que creen en Él y tienen fe. Pero habría que preguntarse, cuánto peso tiene Dios en comparación con los demás ingredientes: ¡son ellos los que hacen la vida "feliz".

El desenlace de esta historia ciertamente no es el más feliz. Herodes tiene que "ceder" en el asesinato de Juan. Sus afectos humanos y sus "ataduras" lo obligan. Entre los compromisos con el mundo y Juan el Bautista, elige al mundo, elige la pasión y su apego vicioso y perverso a los afectos humanos.

Conclusión

¿Qué podemos decir de nuestra propia vida? ¿Cuál es nuestro balance? ¿Realmente podemos afirmar con el salmista "el Señor es mi heredad y mi copa? ¿O son otras las cosas que nos hacen felices? Veamos que detrás de muchos, tal vez también en nosotros, hay una especie de Herodes: alguien que se cree bueno, pero no ha estrechado tovadía un verdadero compromiso con el Señor. Hasta ahora el mundo ha podido más. ¿Cuál será el desenlace?

 
Publicado en Ideas para hoy

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