Martes, 23 Abril 2013 00:00

Martes IV de Pascua

Lecturas: Hch 11,19-26; Sal 86; Jn 10,22-30

El verdadero conocimiento de Jesús

Captación

Sólo la fe nos hace capaces de reconocer a Cristo; ni un conocimiento familiar, ni uno teórico sustituyen la experiencia de la fe. De hecho, muchos que conocieron a Jesús y crecieron con Él, luego afirmaron: "¿no es este el hijo de José?". Y en este Evangelio unos judíos insisten en que Jesús se declare ante ellos. La respuesta de Jesús es siempre la misma: "os lo he dicho y no creéis". Sólo los que abren su mente y su corazón a la Palabra de Jesús reciben el don de la fe y llegan a conocerlo.

Cuerpo

El beato Juan Pablo II llamaba a esta experiencia del encuentro con Cristo "laboratorio de la fe", especialmente a aquel episodio en que el Señor pregunta a sus discípulos "¿quién dice la gente que soy yo"? Es un ejercicio que debemos plantearnos también nosotros. Debo preguntarme, realmente, para mí ¿quién es Jesús? ¿Qué representa Él en mi vida? La respuesta de Pedro es una repuesta inspirada, que no viene de un conocimiento científico o de una teología, sino de la experiencia de "estar con él" y de escuchar su palabra, lo que posibilita al apóstol a recibir el don de la fe y a entrar en una dimensión del conocimiento de Cristo a la que nosotros, por nuestra propia fuerza y voluntad, no somos capaces de llegar. Por ello es necesario "ser de sus ovejas", aprender con el tiempo a reconocer su voz y a ser parte de su rebaño.

El Señor ofrece una seguridad absoluta a quien es "de los suyos", una seguridad que el mundo jamás podrá ofrecer. Afirma que "no se perderá ninguno" de quienes el Padre le ha entregado, ninguno de los que le conocen verdaderamente y han entrado a formar parte de sus discípulos. Esta seguridad es fuente de consuelo y de profunda alegría para el cristiano.

Conclusión

Este conocimiento de Jesús que se da conjugando nuestra libertad y nuestra disposición interior con el don de la fe, necesita de nuestra continua cooperación. No debemos contentarnos con una relación superficial con Cristo, basada en el cumplimiento de ciertos preceptos o en el respeto a ciertos límites. El Señor nos llama a conocerlo y a entrar en intimidad con Él.

 
Publicado en Ideas para hoy

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