Viernes, 15 Marzo 2013 00:00

Viernes IV de Cuaresma

 

Lecturas: Jr 11,18-20; Sal 7; Jn 7,40-53

El prejuicio es un "juicio" injusto

Captación

Hay dos cosas en este Evangelio que invalidan completamente las opiniones emitidas por los fariseos: la descalificación y el prejuicio. Ambas se expresan claramente en las siguientes frases: "esa gente que no entiende de la Ley son unos malditos" (descalificación); y "estudia y verás que de Galilea no salen profetas" (prejuicio).

Cuerpo

Ambas son vicios del recto pensar, es decir aquel pensar que proviene de la racionalidad y de la lógica, y no de ideas preconcebidas o de sentimientos de odio o de desprecio. Lamentablemente, las palabras de estos maestros de la ley están completamente envenenadas de totalitarismo e intolerancia. Quien no piensa como ellos es un maldito y más importan sus propias ideas que la verdad que se muestra ante los ojos. Ese aferramiento obstinado por parte de algunos fariseos es lo que les hace merecedores de ciertos duros calificativos de Jesús: "hipócritas", "sepulcros blanqueados", "injustos", etc.

En el Evangelio hay una clara oposición entre el sentido común y la racionalidad, representada en los guardias del templo y un fariseo, Nicodemo, y el prejuicio y la descalificación prepotente de las autoridades religiosas.

Conclusión

El prejuicio y la descalificación son actitudes equivocadas que conducen siempre al error, y pueden constituir además pecados graves cuando están motivadas por el deseo de hacer daño a la otra persona. Son vicios en los que se cae facilmente, sobre todo cuando se da rienda suelta a ciertos sentimientos negativos contra otras personas dejando que ellos tengan la primacía en el juicio.

Otras Ideas

  • Este pasaje de la Escritura es un perfecto cuadro de la sociedad que pone a Jesucristo en tela de juicio. El Señor pregunta "¿quién dice la gente que soy yo?", y aquí está la respuesta: unos, sorprendidos por sus discursos, decían que era un profeta; otros, que no podía serlo por razones puramente ideológicas o racistas; otros, en cambio, lo consideraban el Mesías.
  • Publicado en Ideas para hoy

    Copyright © 2012 Arte de Predicar. Todos los derechos reservados.
    Si deseas escribirnos puedes hacerlo desde aquí

    Desarrollado por
    VE Multimedios