Miércoles, 13 Marzo 2013 00:00

Domingo V de Cuaresma (C) [Novum in Vetera]


Is 43,16-21:

  • “No recordéis lo de antaño, […] mirad que realizo algo nuevo”, nos dice el Señor por medio de Isaías. Muchas veces el pasado se presenta como un fardo pesado que no nos deja avanzar hacia lo nuevo, hacia algo mejor . En ese sentido la vida de pecado puede constituirse como un hábito con el cual nos acostumbramos y ya no nos creemos capaces de dejar o muchas veces nos es una excusa para no poner los medios para cambiar porque lo creemos imposible. Pero es Dios quien es capaz de hacer las cosas nuevas, de cambiar el desierto en agua, hacer brotar ríos en el yermo, que me ofrece esa oportunidad nueva de transformar mi vida de pecado en una vida de gracia, basta que crea en Él.
  • Flp 3,8-14:

    Un peligro de la vida cristiana es creer que ya hemos avanzado lo suficiente y detenernos en el camino pensando que ya somos lo suficientemente buenos o por lo menos no tan malos como otros. Paramos de avanzar porque ya no queremos seguir luchando y para eso ponemos la meta de la santidad o perfección en el amor como inalcanzable para el ser humano común. Para poder alcanzar la santidad es necesario que lo quiera, que lo anhele con todo mi ser. Es necesario quererlo y creerlo posible por la gracia de Dios. El apóstol es consciente que no puede quedarse parado con lo que ya ha obtenido o avanzado en su conocimiento de Cristo. Él olvida lo que dejó atrás y corre hacia la meta, hacia la santidad a la que lo llama Dios, confiando en que si Dios le pide ser santo, también le dará la gracia para alcanzar esa santidad.

     
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