Lunes, 11 Marzo 2013 00:00

Lunes IV de Cuaresma

Lecturas: Is 65,17-21; Sal 29; Jn 4,43-54

El dilema de la fe y los signos

Captación

Estas palabras del Señor ponen en el centro de nuestra atención el problema de la fe: ¿qué es la fe? ¿qué significa creer? Por un lado nos demuestran que hay un lazo profundo entre el acto de la fe y los signos que Dios pone al alcance del hombre. Pero por otra parte, el Señor parece decir que creer a través de los signos es una forma de fe imperfecta: "si no veis signos no creeis". Pero los seres humanos necesitamos de signos, ¿no es así? ¿Cómo podemos resolver este dilema?

Cuerpo

El problema, en realidad, no es tanto "creer en los signos", sino qué lugar damos nosotros a los signos. La gran diferencia aquí es aquella que existe entre la verdadera fe y la idolatría. El Señor Jesús no condena una fe que se sirve de los signos o que surge gracias a ellos, sino una fe que pone condición para poder creer la producción de algún signo, algo que "garantice" o "asegure" la acción de Dios: "Como no veáis signos y prodigios, no creéis." Estas palabras de Jesús son una crítica a la incredulidad. Y la incredulidad que va en busca de signos que garanticen su fe es pura idolatría, pues el signo se convierte en un ídolo; en ello también hay mucho de superstición. Pero, ¿qué es lo que nos pide Jesús? Él nos pide creer en su Palabra, y es ella la base sobre la cual se debe apoyar nuestra fe. Los signos seguirán existiendo, porque Dios actúa por medio de signos; el evento principal de nuestra fe cristiana, lo que le da significado, que es la resurrección de Cristo de entre los muertos, es un signo. Así que sería tonto rechazar o minusvalorar los signos. El problema está en que los signos ocupen el lugar que debe ocupar nuestra relación personal con el Señor, que es una relación basada en el amor y en la confianza. Creer en Él y creerle a Él, creer en su Palabra.

Conclusión

Tal vez todo esto resulta un poco confuso. ¿Qué debemos hacer? ¿Creer o no creer en los signos? ¿Qué tan importantes son en nuestra vida? El dilema se puede resolver de la siguiente manera: existe una fe imperfecta que busca el signo para poder creer; existe una fe inicial, buena, pero no perfecta, la que contempla el signo y cree; pero existe una fe más perfecta, aquella que cree en la Palabra, aún sin haber visto ["Porque has visto has creído, dichosos los que creen sin haber visto" (Jn 20,29)]. Así que la pregunta es si nos podemos fiar de la Palabra de Dios. Del a palabra de los hombres, muchas veces no, pero de la Palabra de Dios, quien no deja "una iota sin cumplir", ciertamente debemos creer.

 

Publicado en Ideas para hoy

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