Jueves, 25 Abril 2013 00:00

San Marcos Evangelista

Lecturas: 1Pe 5,5b-14; Sal 88; Mc 16,15-20

Qué significa evangelizar

Captación

El Señor envió a sus discípulos "al mundo entero" a proclamar el Evangelio. Esto significa que todos los cristianos somos por esencia "apóstoles" y que ninguno, por más inserto que esté en las realidades del mundo, debe sentirse excluido de esta misión; todos estamos llamados a dar testimonio. Si no damos testimonio nuestra fe no es una fe verdadera, coherente.

Cuerpo

Ahora bien, los cristianos en diferentes partes y en las diversas situaciones en las que están insertados, experimentan distintas dificultades. Una de ellas es sentirse "al margen" de esta responsabilidad. Se tiende a pensar que son los sacerdotes o los religiosos los únicos encargados de hablar del Evangelio. Sin embargo, hacer apostolado es algo que brota de manera natural de un corazón que se ha encontrado con Cristo. Se repite exactamente el mismo efecto natural que se produce en nosotros cuando descubrimos algo en la vida o nos sucede algo que nos impresiona positivamente o enriquece nuestra experiencia humana; ¿no es acaso el movimiento natural que brota de nosotros querer comunicarlo y compartirlo con los demás? Por lo tanto, si eso no nos sucede con nuestro modo de vivir la vida cristiana, significa que la estamos viviendo muy superficialmente y que no hemos comprendido lo que significa pertenecer a Cristo. En realidad, quien se ha encontrado con Él, experimenta eso no tanto como una carga, sino como una necesidad. Como decía San Pablo, "ay de mí si no evangelizo". En todo esto, una de las dificultades que se puede experimentar es la de no saber qué decir o cómo actuar. Y ante ello, lo primero es recordar que "nadie da lo que no tiene". Primero debo preguntarme cómo está mi vida espirtual, como está mi oración y mi relación con Dios. Luego, de lo que se trata es de comunicar esa experiencia a los demás, no sólo con mis palabras de manera directa (pues no siempre es posible) sino también con mi ejemplo, mostrando la alegría y la paz de quien está con Cristo, de quien lleva su Palabra en el corazón.

Conclusión

Finalmente, también es importante recordar que Jesucristo nos envió "al mundo entero". La vocación cristiana es universal, y esto muestra la belleza de ser cristiano: es una respuesta para todos. Cristo responde a la humanidad entera, no sólo a un grupo en particular. El cristiano, por lo tanto, está llamado a vivir esa universalidad, a transformara el mundo entero, instaurándolo todo en Cristo.

Publicado en Ideas para hoy

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