Jueves, 02 Abril 2015 00:00

Jueves Santo 2015

  • Será para ustedes un memorial. Estas palabras, si la liturgia nos las presenta hoy, si se cumplen hoy en el Sacramento de la Eucaristía, entonces cabe que nos preguntemos si efectivamente hacemos memoria de este día. Cada domingo repetimos las palabras del mismo Jesús “haced esto en memoria mía”. Pero, ¿se trata sólo de hacer memoria? ¿Se trata solamente de un bello recuerdo de lo que hizo Jesús con sus apóstoles? ¿O hay algo más? De hecho San Pablo, en la lectura que hemos escuchado afirma que cada vez que comemos este pan y bebemos de este cáliz proclamamos la muerte del Señor hasta que vuelva. Lo que hacemos no es la representación de un hecho pasado, sino que proclamamos la actualidad de un sacramento que nos pone en situación de “espera”; esperamos al Señor hasta que vuelva.
  • Eucaristía y vida eterna. ¿Por qué celebrar la Eucaristía? ¿Por qué recurrir al sacerdocio? ¿Por qué ser buenos? ¿Por qué hacer obras de caridad? En el fondo, ¿para qué ser cristianos? Ninguna de estas preguntas encontraría una respuesta, sino estuviéramos esperando algo. Vivimos en actitud de “espera”; y si no es así, entonces hay algo que no encaja, hay una incoherencia profunda, porque lo que hacemos no tiene sentido. ¿Para qué hacer todas estas cosas si ellas no conducen a nada? ¿Sólo para hacer memoria? San Pablo nos da una clave: cada vez que lo hacemos proclamamos la muerte del Señor hasta que vuelva. He allí el sentido de todo: de nuestro ser personas, de haber sido bautizados, de buscar ser buenos cristianos: Cristo ha de venir, aún para los que no lo esperan, ha de venir inexorablemente, tarde o temprano, aunque lo más probable es que muramos antes y nos encontremos con él ya. ¿Hacemos memoria de esto?
  • El amor es lo único que importa. El juicio final será un juicio sobre el amor, decía San Agustín. Seremos examinados en el amor. Tal vez por esto el último testamento de Jesús fue el gesto del lavatorio de los pies, y por ello su última exhortación fue: “lo que he hecho con ustedes, háganlo ustedes también”. Si nuestra vida no está centrada en el amor y no gira en torno al amor, entonces nuestra vida está a la deriva, aunque nos sintamos seguros y contentos con lo que tenemos. Pero el amor, que se hace concreto privilegiadamente en el servicio al prójimo, en los actos de generosidad y de perdón, en las obras de caridad, se debe en primer lugar a Dios. Y he ahí el sentido de cualquier acto religioso; he ahí también el sentido de cualquier acto moral. Se trata de vivir el primero de los mandamientos, ante todo; y de él deriva claramente el segundo.
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    Publicado en Ideas para hoy
    Jueves, 28 Marzo 2013 00:00

    Jueves Santo

    Lecturas: Ap 14,14-19; Sal 95; Lc 21,5-11

    ¿Una sociedad de servicio?

    Captación

    El gesto del lavatorio de los pies revela la verdadera naturaleza de la obra de Cristo, quien no vino "a ser servido sino a servir". Lavar los pies de los invitados era una costumbre en el pueblo judío, pero normalmente era realizada por los esclavos. Aquí, ente la perplejidad de los apóstoles, Jesús se ciñe y se inclina ante ellos.

    Cuerpo

    La reacción del apóstol Pedro revela lo "escandaloso" que resultaba para él y los demás apóstoles la accíon de Jesús. Recordemos además que lo que hizo Jesús no fue simplemente un gesto simbólico, sino un acto real de servicio, tal vez ante la falta de siervos que cumplieran con esa acción. ¡Cuánto contrasta esta actitud de Jesús con el mundo en el que vivimos! No vivimos precisamente una era de humildad y de servicio. Vivimos más bien en una cultura en la que el poder no se dirige al servicio sino al dominio, y en la que la humildad no es la virtud dominante entre quienes ocupan roles de autoridad, sino más bien la soberbia y el egoismo.

    Pero, ¡qué importante es el servicio! Una sociedad en la que no hay espíritu se servicio es una en la que no se ama. No puede haber caridad y amor sin el deseo de servir a los demás. Es una virtud evangélica, pero también una virtud humana y constructiva, que ayuda a derribar las barreras que separan a los hombres.

    Conclusión

    La Semana Santa nos invita a poner nuestros ojos en Jesús y buscar imitarlo. Pero, ¿cuántas veces evitamos el servicio a los demás? Solemos estar más preocupados por defender nuestro "pequeño feudo", nuestra tranquilidad personal y nuestra comodidad. Jesús, quien siendo Dios se humilló y se hizo esclavo por amor a los hombres es y será siempre el único modelo para la humanidad, que sufre tanto porque falta el serivio y abunda el egoismo.

     
    Publicado en Ideas para hoy
    Miércoles, 27 Marzo 2013 23:42

    Jueves Santo [Daum]

    Publicado en Materiales
    Miércoles, 27 Marzo 2013 23:39

    PHC: Lección de humildad (Jn 13,1-15)

    Publicado en Materiales
    Miércoles, 27 Marzo 2013 23:37

    PHC: Ministerio del amor (Jn 13,1-15)

    Publicado en Materiales
    Miércoles, 27 Marzo 2013 23:32

    Jueves Santo [Alvarado]

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