Lunes, 08 Octubre 2012 00:00

Lunes XXVII del Tiempo Ordinario

Lecturas: Gal 1,6-12.24-28c; Sal 110; Lc 10,25-37

El amor es la respuesta

Captación

El único ser en la Tierra que se hace preguntas acerca de la propia acción es el hombre. Y la acción está dirigida sobre todo a adquirir la felicidad. ¿Qué hacer para obtener la vida eterna? ¿Qué hacer para obtener la vida plena, la alegría completa, la felicidad? Y la respuesta es "amar".

Cuerpo

Jesús responde en primer lugar señalandole la ley, osea la Palabra de Dios. Y este doctor de la Ley responde haciendo una pequeña síntesis: el principio de la Ley es el amor; no es principalmente un código de comportamientos, sino fundamentalmente una cuestión de amor. Así es quel a fórmula al final es abstante simple: si amamos somos felices, si no amamos somos infelices. Y según la Ley el primer objeto del amor es Dios. Podemos decir que uno se va convirtiendo en aquello que ama; vamos adquiriendo "la forma" de aquello que amamos, con ello se forma nuestro modo de sentir, pensar y actuar. Si amamos exclusivamente los bienes materiales, nos vamos haciendo materialistas. Pero los bienes no pueden llenar el corazón del hombre porque su sed interior es infinita, pues está hecho para el infinito. Si el hombre ama a Dios, en cambio, verá que su hambre profundo encuentra el alimento que lo sacia, porque Dios es el único capaz de colmarlo [Decía un proverbio medieval: "aquello que es capaz de Dios, no puede ser llenado por otra cosa que no sea Dios"] El amor en sí mismo es absoluto, porque el amor es Dios. Por ello aquello que amamos y que sustituye a Dios se convierte en un ídolo. Pero solemos tener una visión deformada de lo que es el amor. El amor fácilmente se confunde con el egoísmo. San Ignacio, muy astutamente, define el amor del siguiente modo: "amar significa alabar, reverenciar y servir". Esto, que se aplica a Dios principalmente, también encuentra una aplicación en el amor humano. Amar significa "aceptar" y amar al otro porque es "otro", amar su alteridad, no la imagen que nos contruimos del prójimo o nuestro "ideal de él". se ama al otro porque "es otro". El prójimo no es un instrumento, sino que debe ser objeto de nuestro amor.

Conclusión

En todo esto Jesús se manifiesta a nosotros como "siervo del amor", pues Él mismo es el Buen Samaritano que ama incondicionalmente. La prueba de que nos ama tal como somos es que está dispuesto siempre a perdonarnos. Su amor es amor de donación total. Dios no instrumentaliza al hombre para sus propios intereses, sino que lo ama en sí mismo. Él es el paradigma del amor y el amor mismo.

Otras Ideas

  • La respuesta que da el maestro de la Ley a Jesús habla de cuatro dimensiones del amor absoluto: con todo el corazón, con toda el alma, con toda la fuerza y con toda la mente. Es un modo de decir que el amor que Dios reclama es un amor absoluto, total: es el amor con que Dios mismo nos ama a nosotros y que reclama una reciprocidad correspondiente con su naturaleza. ¿Es esto posible? Sabemos que nuestro amor humano tiene sus limitaciones. Un amor con esas características, en términos humanos, nos parece casi imposible. Pero Dios ha hecho al hombre para sí, y por lo tanto el hombre nunca se sentirá completo mientras no encuentre en el infinito su verdadero alimento. El hombre no es por sí mismo "capz de Dios", pero Dios lo hace "capaz de sí mismo".
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    Publicado en Ideas para hoy

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