Martes, 09 Octubre 2012 00:00

Martes XXVII del Tiempo Ordinario

Lecturas: Gn 1,13-24; Sal 138; Lc 10,38-42

¿Hacer o contemplar?

Captación

Cuando se escucha este pasaje del Evangelio se piensa inmediatamente a la contraposición entre acción y contemplación. Pero, ¿es así realmente? El Señor Jesús aprovecha el reclamo de Marta para dejarnos una enseñanza acerca de la escucha. Esta es la parte mejor y es una vocación universal: escuchar su Palabra y acogerla en nuestro corazón.

Cuerpo

En realiadad no existe contraposición entre contemplación y acción. Todos los seres humanos, más allá de las vocaciones y acentos particulares, llevamos en nuestra naturaleza esta doble dinámica: contemplar y actuar. Lo que expresa la actitud de María en este episodio del Evangelio no es tanto la vocación religiosa contemplativa, sino simplemente la necesidad que tenemos todos de saciar en Cristo y en su Palabra nuestra sed profunda de encuentro con Él, quien es la Verdad. Al mismo tiempo, lo que expresa la actitud de Marta, es la falta de escucha, el hecho de estar "volcada" hacia la acción y no hacer un tiempo para el silencio interior, tan necesario para escuchar a Dios. Existe siempre el peligro del activismo, de ese "preocuparse" y "afanarse" excesivamente por cosas que realmente no tienen importancia. Es esa escucha atenta de la Palabra de Dios aquello que nos hace entrar en la comunión con Dios, y de allí mismo brota la acción como una consecuencia natural del encuentro con Dios. La vida de oración y de contacto con la voz de Dios que nos habla encuentra su complemento de manera espontánea en acciones de caridad y en actitudes evangélicas concretas. De lo contrario, la acción se vuelve estéril, porque se convierte en un fin temporal vacío, carente de un significado eterno y carente de amor verdadero. Haber escogido la parte "buena" en el fondo es que la verdadera acción es la escucha [De hecho la traducción correcta de las palabras de Jesús es "María ha escogido la parte buena, que no le será quitada". Por lo tanto hay una parte "buena" y otra que no lo es, que es la desatención a la Palabra de Cristo.] Esa parte buena" que María escoge no le será quitada porque constituye una necesidad fundamental en el hombre. De muchas cosas en al vida podemos prescindir, pero del alimento espiritual, que es nuestro único sustento de vida eterna, el hombre no puede; sin él, muere.

Conclusión

¿Tenemos más de Marta o de María? Todos tendemos a la acción. En ella nos afirmamos y encontramos valor para nuestra vida. Pero existe siempre el riesgo de convertir las actividades humanas en un fin en sí mismo; es una trampa sutil que debemos evitar. Se puede además presentar la tentación de creer que la oración "no es acción" o incluso que es una pérdida de tiempo, pero nada más falso. La oración debe ser la fuente principal de nuestra acción, aquella fuerza de donde brota la verdadera acción, aquella que es realmente capaz de trasnformar nuestro entorno.

Publicado en Ideas para hoy

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