Jueves, 07 Marzo 2013 00:00

Jueves III de Cuaresma

Lecturas: Jr 7,23-28; Sal 94; Lc 11,14-23

Nuestra determinación cristiana

Captación

El Señor expone la perversidad del pensamiento que atribuye su poder sobre el aml a una suerte de alianza con el mal. Explica que existe entre el bien y el mal un antagonismo natural irreconciliable. Y este antagonismo se da también en la vida de cada persona, de tal manera que no existe una vía media entre Cristo y el enemigo del hombre. Quien no toma posición, está tomando posición contra Él.

Cuerpo

¿Nos parecen severas estas palabras? Pues esa severidad es efecto de la decisión que requiere nuestra relación con Dios. Lo que afirma Jesús implica que no se puede ser imparcial frente a Él. Quien lo ignora, lo está negando. En cierto modo, este Evangelio es un recordatorio de que no se puede ser indiferente frente a Dios o frente a su Ley.

Hoy en día, en oposición a las palabras de Jesús, hay toda una corriente de pensamiento débil que nos inculca una suerte de cinismo frente al problema religioso o frente a la Iglesia, que conduce a tomar una actitud mediocre en estos temas. Al que se toma en serio la vida cristiana se le tacha de fanático. Pero el compromiso religioso auténtico -lejos de cualquier fanatismo- implica determinación y radicalidad. Implica tomar posición. Pensemos en algunas situaciones de la vida, de carácter totalmente secular, que exigen esa misma firmeza y determinación: el mundo del trabajo, en que la eficacia o el talento de un dirigente se mede precisamente por su determinación y su capacidad de tomar decisiones; las amistades, que si son verdaderas no admiten desconfianzas o deslealtadaes. ¿Porqué pensamos que en nuestra relación con el Señor puede ser de otra manera? ¿Ella no implica determinación y firmeza? ¿No implica lealtad y confianza absoluta?

Conclusión

El Señor nos pide que llevemos esas virtudes, valoradas por el mundo, al campo de nuestra relación con Él. Pide que le seamos leales y que tengamos una fuerte determinación en nuestra lucha contra el pecado, fundada en la confianza absoluta en el poder de su gracia.

 
Publicado en Ideas para hoy

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