Lunes, 11 Marzo 2013 12:14

Escribir no es hablar

Una de las desventajas más grandes de preparar una homilía redactándola por completo, para luego leerla, es que en la comunicación de un mensaje, hablar y leer son dos cosas completamente diferentes, y tienen un efecto muy distinto en los oyentes.

Si nos resulta importante o necesario escribir nuestras homilías antes de pronunciarlas, debemos tener mucho cuidado en utilizar un lenguaje “hablado”. En la comunicación oral cobran importancia muchos elementos que en el lenguaje escrito tienen una función diferente. En ella, el comunicador hace uso de gestos, tonos de voz, entonación, y otras cosas que hacen que el discurso “cobre vida”. En cierto modo, todos estos instrumentos de comunicación en su conjunto constituyen un medio para comunicar a los demás nuestra vida, nuestros pensamientos y nuestros sentimientos.

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