Lunes, 04 Marzo 2013 00:00

Lunes III de Cuaresma

Lecturas: 2Re 5,1-15a; Sal 41; Lc 4,24-30

La irracionalidad frente a Jesús

Captación

Lo que vivimos hoy en muchos ambientes contrarios al cristianismo y a la Iglesia es algo muy similar a lo que se dice en el Evangelio de hoy: hay frente a Jesús un rechazo irracional en el que contradictoriamente se reconoce la sabiduría de sus planteamientos y en el mismo movimiento se desacalifica esa sabiduría porque viene de muy cerca.

Cuerpo

¡Cuánta irracionalidad en el mundo de hoy! ¡Cuánto relativismo! La irracionalidad consiste en la incapacidad de ver la verdad en dejar que ésta caiga por su propio peso. Consiste en dar más importancia a cuestiones de orden secundario, como el propio gusto o la propia opinión, y colocar la verdad al servicio de estos. Más aún, la irracionalidad es consecuencia de un relativismo absoluto, en el que no existe verdad alguna, sino sólo mi verdad y la verdad de los demás.

Ahora bien, aunque quienes adherimos a la fe de la Iglesia y nos consideramos fieles a su doctrina y a sus preceptos, difícilmente podemos sentirnos aludidos por esa crítica al relativismo y a la irracionalidad contenida en las palabras del Señor, debemos pensar en alguna forma por la que estas palabras puedan estar también dirigidas a nosotros. Y es que existe una forma de irracionalidad y de relavismo más sutil, a la cual ninguno de nosotros es inmune: la incoherencia. ¡Así es! la Incoherencia es esa asincronía entre lo que creemos y lo que vivimos, entre lo que sabemos que es bueno y verdadero, y lo que actuamos en nuestra vida diaria.

Conclusión

No hacer un esfuerzo serio en favor de nuestra conversión y de una vida más coherente es en cierto modo, colaborar con esa honda de relativismo e irracionalidad que tiene a este mundo postrado. Se dice que "sólo los santos cambiarán el mundo". Pues podríamos definir sin ambages la santidad como la "máxima coherencia" a la que puede aspirar un cristiano: una coherencia heróica, razonable, racional y super racional, que no relativiza la verdad ni la diluye, sino que la acepta y se pone al servicio de ella.

 
Publicado en Ideas para hoy

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