Lunes, 30 Marzo 2015 00:00

Lunes Santo 2015

Publicado en Ideas para hoy
Lunes, 25 Marzo 2013 00:00

Lunes Santo

 

Lecturas: Is 42,1-7; Sal 26; Jn 12,1-11

Una escusa para pecar

Captación

La frase de Judas hace referencia al supuesto "derroche" o, más aún, desperdicio del perfume costosísimo que esta mujer hace con Jesús. Esta "queja" de uno de los apóstoles, aquel que traicionó a Jesús, es una voz que se escucha con mucha frecuencia en relación con Dios y con la Iglesia, dentro y fuera de ella. Y es la voz de los que quieren siempre reservar algo para sí, y no quieren entregarle todo a Dios; y se ocultan detrás de un falso sentido de justicia.

Cuerpo

Esta voz se escucha en muchos niveles. Se escucha cuando se dice que la Iglesia no debería gastar en sus liturgias, en el arte sagrado o los ornamentos y vestimentas que usan los sacerdotes en las celebraciones. Se escucha también cuando se afirma, con gran cinismo, que la Iglesia no debería gastar tantas palabras en proclamar normas morales y debería dedicarse más a los pobres. Y de este modo, ocultándose en un falso sentido ético, se dice que la Iglesia debería aferrarse menos a ciertos principios -un poco anticuados, poco realistas- y considerar más la situación del mundo de hoy, así como la situación de las personas concretas. Pero todo esto está teñido de un falso humanismo, y se crea una oposición falaz entre cuestiones que realmente no son opuestas. Como vemos, detrás de la aparente preocupación de Judas, había un interés personal. De la misma manera, detrás de muchas de las cosas que se le reclaman a la Iglesia, en las que ella supuestamente debería ser más abierta, más tolerante, menos rígida, hay un deseo oculto de mayor libertinaje, y de no tener que rendirle cuentas a Dios. En el fondo, uno es libre de pertenecer o no a la Iglesia, pero aparentemente muchas personas exigen a la Iglesia que tranquilice sus consciencias; la quieren, pero no como aquella institución que defiende la ley de Dios y nos muestra sus exigencias, sino como aquella que todo lo permite, según nuestros caprichos y nuestras veleidades. Judas se quería apropiar del dinero, tal como el mundo se quiere apropiar de los bienes que Dios ha dado a los hombres para que los usen rectamente.

Conclusión

Pero no creamos que lo dicho se aplica sólo a los "enemigos" de la Iglesia, o a los pecadores que están alejados de la práctica religiosa. También nosotros hacemos mal uso de los bienes que nos han sido entregados, nos aprovechamos de ellos. Y camuflamos con mil pretextos y justificaciones nuestra falta de coherencia y de radicalidad con el Evangelio.

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