Publicado en Materiales
Viernes, 31 Mayo 2013 11:30

Solemnidad del Corpus Christi [Alvarado]

Publicado en Materiales
Publicado en Materiales
Miércoles, 20 Febrero 2013 00:00

Miércoles I de Cuaresma

Lecturas: Jo 3,1-10; Sal 50; Lc 11,29-32

No se nos dará otro signo

Captación

La palabra "perverso", puede significar algo o alguien sumamente malo, que hace daño intencionalmente. Pero puede significar algo o alguien que corrompe las costumbres o el estado habitual de las cosas. Ateniéndonos a estos significados, vemos que las palabras de Jesús son muy duras. ¿En qué consiste la "perversión" de esa generación a la que el Señor habla? Consiste en pedir signos, lo que entraña en primer lugar una desconfianza frente a Dios, quien ya se ha manifestado al hombre de muchos modos, y en segundo lugar una cerrazón o ceguera a ver la obra de Cristo. Pretenden que Dios se manifieste, pero que lo haga no según el modo de Dios, sino según su modo humano y según sus condiciones.

Cuerpo

Esta es una de las más grandes tentaciones de la humanidad en nuestros días. Como Dios no actúan según nuestros intereses, entonces lo eliminamos, o en todo caso construimos un compromiso religioso a nuestra medida, según nuestra idea de lo que Dios debe ser o de lo que debe ser su acción. En esta pretención no hay actitud de escucha, no hay disposción para acoger las manifestaciones de Dios. Quien "construye" su propio dios se hace a sí mismo incapaz de conocer al verdadero, que tal vez es muy distante a las propias ideas o expectativas.

Es por esto que Jesús dice: "no les será dado ningún otro signo". No es tanto una reacción de castigo a su incredulidad, cuanto una cierta "imposibilidad" de Jesús de poder actuar en favor de la gente. Quien ya cerró su corazón a la verdad, no está abierto a ningún signo.

Además es muy interesante el ejemplo de Jonás citado por Jesús, porque el testimonio de Jonás consistió en recorrer la ciudad de los ninivitas invocando el arrepentimiento, y fue suficiente para que la gente se convirtiera y Dios desistiera de cumplir con el castigo que merecían sus habitantes a causa de su rebeldía. Así que el problema no está tanto en "los signos", sino en la misma capacidad del hombre de escuchar su conciencia y abrir su corazón a Dios reconociendo la verdad.

Conclusión

Quién alberga prejuicios e ideas preconcebidas acerca de Dios en su corazón, no puede verlo ni escucharlo. Quien se aferra a su propia idea de la religión o de la relación con Dios y no escucha a la Iglesia, cae facilmente en el subjetivismo que conduce al auto-engaño. ¿No hemos recibido ya suficientes signos del amor de Dios? ¿Por qué seguimos dilatando nuestra conversión?

Otras Ideas

  • Esto de "buscar signos" es algo muy propio de la naturaleza humana. Pero no pocas veces, detrás de ese afán se esconde la incredulidad y la desconfianza de Dios. En realidad, para quien no confia los signos serán siempre insuficientes. Además, el andar pidiendo a Dios que "se muestre", o que cumpla con esto o aquello puede esconder un deseo de controlar a Dios y controlar su acción.
  • Ver también: Lunes XXVIII del T.O.

     
    Publicado en Ideas para hoy
    Martes, 05 Febrero 2013 00:00

    Martes IV del Tiempo Ordinario

    Lecturas: Hb 12,1-4; Sal 21; Mc 5,21-43

    No basta "tocar" al Señor, hay que tener fe

    Captación

    En este pasaje del Evangelio hay una cosa muy clara: el Señor busca suscitar nuestra fe a través del encuentro personal con Él. La religión cristiana no es una especie de magia, en la que gracias a la realización de una serie de ritos, obtenemos un resultado espiritual. La fe cristiana es principalmente "encuentro" con una persona.

    Cuerpo

    Los dos casos que narra el Evangelio de hoy son muy impresionantes; pero llama particularmente la atención la actitud de Jesús para con esta mujer que, en su desesperación, quiere obtener una curación tocando el manto de Jesús. Pero, ¡oh maravilla! efectivamente "una fuerza" sale del Señor y Él se da cuenta. Pero es aquí donde viene lo interesante, Jesús no se queda tranquilo y pregunta por la mujer hasta que da con ella. Los mismos apóstoles se preguntan para qué tanto afán en dar con esta persona.

    Es que el Señor sabe que la fe es necesaria. Ella tiene que "ver a Jesús", encontrarse con Él y comprender que la religión que Él ha venido a instituir no es un mero ritualismo, sino una experiencia de relación y personal. Sólo entonces Jesús puede decir a esta persona: "tu fe te ha salvado".

    Conclusión

    La verdadera experiencia cristiana es la que se da en el encuentro personal con Cristo. Muchas cosas podemos hacer desde el punto de vista espiritual; incluso, a través de muchas prácticas de piedad, tal vez el Cielo nos conceda algunas gracias. Pero no para eso para lo que el Señor Jesús vino al mundo. Vino a anunciar una nueva relación entre los hombres y Dios; una relación ya no dominada por el temor o por una justicia positiva y equitativa, sino por el amor, la caridad y la misericordia.

     

    Publicado en Ideas para hoy

    Copyright © 2012 Arte de Predicar. Todos los derechos reservados.
    Si deseas escribirnos puedes hacerlo desde aquí

    Desarrollado por
    VE Multimedios