Lunes, 18 Febrero 2013 00:00

Lunes I de Cuaresma

Lecturas: Lv 19,1-2.11-18; Sal 18; Mt 25,31-46

Jesús se nos presenta con frecuencia, ¿lo vemos?

Captación

Jesús afirma "sentir" sed, hambre, frío, o ser extranjero. Es decir, el Señor se identifica con aquellos que están enfermos o son encarcelados. Se identifica con todas las formas de pobreza y de sufrimiento. Es este sediento, enfermo, encarcelado, que viene a salvarme. Así que el problema del cristianismo no es "eliminar" la pobreza humana. Es mucho más radical, pues va al origen de toda pobreza humana que es la falta de amor. [Es interesante analizar el razonamiento que muchas veces se hace en relación con la caridad. Se dice que dando un poco de limosna no realizaremos ningún cambio en el mundo, y que por lo tanto es inútil. ¡Claro que lo es! si creemos que una moneda puede cambiar el destino de la humanidad. Lo que sí puede cambiar el mundo, es el amor con el que se da y el testimonio que ello conlleva.]

Cuerpo

Es la pregunta fundamental de este Evangelio: ¿cuánto vivimos el amor? ¿Cuánto dejamos que nuestros miedos, egoísmos y comodidades se interpongan entre nosotros y Dios? Lo que nos está diciendo Jesús es exactamente esto; que cada vez de evitamos alguna exigencia de l caridad cristiana, es a Él en persona a quien evitamos.

Es interesante la sorpresa de los justos: "Señor, ¿cuándo te hemos visto...?" Es la misma perplejidad que muchas veces nos impide "ver" a Jesús [El salmo 26 dice "tu rostro buscaré, Señor; no me escondas tu rostro"]. Jesús responde que el rostro del pobre y sufriente es el rostro de Dios.

Conclusión

Podemos encontrar miles de escusas para evitar vivir el amor. Santa Teresa de Calcuta decía que hay que vivir el amor "hasta que duela", porque es allí donde se manifiesta la verdadera caridad. Es muy fácil hacer el bien cuando no cuesta o cuando no implica ninguna renuncia.

Otras Ideas

  • Es también importante explicar quiénes son esos "pobres" o "enfermos" de los que habla el Señor. No es un asunto que tenga que ver necesariamente con la pobreza material o la enfermedad física. ¿Quiénes son esos a los que debería prestar mi mano caritativa? Tal vez son las personas en las que menos pensamos. Esta respuesta puede ser menos obvia de lo que pensamos. A veces el Señor está "cerca" de nosotros y no nos damos cuenta.
  • Otro tema intersante de este Evangelio es que estamos en el momento del juicio final, y resulta que la "medida" de ese juicio es cuánto hemos vivido el amor. San Agustín decía: en el día del juicio te examinarán en el amor. No se toman en cuenta las buenas intenciones, o las grandes o pequeñas obras que realizamos en nuestra carrera o en nuestra vida personal, sino cuánto vivimos realmente el amor con el prójimo. Hemos de "adelantar" ese examen, haciéndolo con nosotros mismos, para no llegar desprovistos al encuentro con Dios.

  • Publicado en Ideas para hoy

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