Sábado, 15 Junio 2013 08:30

Domingo TO XI (C) [Alvarado]

Publicado en Materiales

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«Todos debemos preguntarnos ¿cómo me dejo guiar por el Espíritu Santo, para que mi testimonio de fe sea de unidad y de comunión? ¿Llevo la palabra de reconciliación y de amor, que es el Evangelio, en los lugares donde yo vivo? A veces parece que se repita hoy lo que sucedió en Babel: divisiones, incapacidad para entenderse entre sí, rivalidad, envidia, egoísmo. ¿Yo que hago con mi vida? Creo unidad a mí alrededor, o divido, divido, divido con las críticas, la envidia. ¿Qué hago? Pensemos en ello. Llevar el Evangelio es proclamar y vivir, nosotros en primer lugar, la reconciliación, el perdón, la paz, la unidad, el amor que el Espíritu Santo nos da.»

Publicado en Citas Útiles
Sábado, 09 Marzo 2013 00:17

Domingo IV CUA (C) [1º y 2º lectura]

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Lunes, 25 Febrero 2013 00:00

Lunes II de Cuaresma

Lecturas: Dn 9,4b-10; Sal 78; Lc 6,36-38

¿Por qué no debemos juzgar a nuestro prójimo?

Captación

Aquí se nos presenta la "regla de oro" de las relaciones humanas, tratar a los demás "con la misma medida". Sabemos que es cierto, pero no sabemos cómo realizarlo en nuestra vida. ¿Acaso no es necesario condenar el mal y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para evitar la injusticia? en realidad, lo que nos dice el Señor es que "no debemos juzgar". Veamos qué significa esto.

Cuerpo

Aquí hay algunos motivos por los cuales debemos siempre evitar establecer juicios sobre la otra persona: porque en la mayoría de casos, sólo podemos conocer por apariencia; porque nunca podemos estar totalmente seguros de aquello que motivo el accionar de una determinada persona; porque no sabemos o no conocemos en su totalidad las circunstancias o los eventos que colocaron a esa persona frente a una determinada situación; porque somos muy propensos a ser influidos por prejuicios y consideraciones egoistas, y a descalificar a las demás personas por su acción o su modo de pensar. Sin embargo, cabe una distinción importante: no se trata de cerrar los ojos al mal. De lo que se trata es de no establecer juicios sobre la intención del otro, lo que no quiere decir que no podamos identificar el mal y condenarlo, así como adoptar todas las medidas que consideremos justas y necesarias para evitarlo.

El Señor no nos está pidiendo que cerremos los ojos y dejemos que el mal siga su curso cuando podemos evitarlo o luchar contra él. Lo que nos está pidiendo es no establecer conclusiones temerarias sobre las circunstancias y las motivaciones del otro, y al mismo tiempo no dejarnos tomar interiormente opr sentimientos de odio y de desprecio del prójimo, aunque haya cometido el mal. ["Porque criticar, juzgar y despreciar son cosas diferentes. Criticar es decir de alguien: tal ha mentido o se ha encolerizado, o ha fornicado u otra cosa semejante. Se lo ha criticado, es decir, se ha hablado en contra suyo, se ha revelado su pecado, bajo el dominio de la pasión." (tomado de las Conferencias de San Doroteo de Gaza.]

Conclusión

¿Cuántas veces juzgamos al prójimo? Juzgamos sus intenciones, juzgamos sus motivaciones, juzgamos sus circunstancias. Y no sólo, ¿cuántas veces pensamos mal del otro y hablamos mal de él a sus espaldas? Al final, nuestro corazón se llena de malos sentimientos y nos dejamos envenenar por el odio y el rencor. Evitar los juicios y pre-juicios es un ejercicios que requiere tiempo y práctica, pero vale la pena, pue nos conduce a la paz interior y a una mejor relación con nuestros semejantes.

Otras ideas

  • De los juicios se puede decir una cosa similar al perdón. La razón por la cual muchas veces encontramos muy difícil o imposible perdonar, es porque no queremos renunciar a los juicios que nos hemos formado de la otra persona. "Perdonar" no significa que olvidemos el mal recibido o que la otra persona nos resulte agradable, no. Perdonar significa más bien renunciar a los propios sentimientos de odio y rencor, y del deseo de devolver el mal, lo cual no significa necesariamente que las cosas van a volver a su estado inicial, pero es un camino para sanar nuestras heridas y vivir en paz.
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