Martes, 30 Septiembre 2014 00:00

Martes XXVI del Tiempo Ordinario 2014

Publicado en Ideas para hoy
Viernes, 26 Abril 2013 00:00

Viernes IV de Pascua

Lecturas: Hch 13,26-33; Sal 2; Jn 14,1-6

En el Cielo hay un lugar

Captación

¡Qué bellas palabras de parte de Jesús a nosotros, sus discípulos! "Que no tiemble vuestro corazón", se puede traducir también como "no dudéis", "no tengáis miedo", "no os inquietéis". El Señor nos invita a vivir con una profunda serenidad, esperando el día del encuentro definitivo con Él. Él mismo nos ha preparado el camino hacia su Reino eterno y nos tiene preparado también un lugar.

Cuerpo

El significado de esta verdad de nuestra fe, aquí refrendado por Cristo personalmente, es de una grandeza que no se puede comprender con la sola razón. Sólo la fe puede ayudarnos a mirar hacia este horizonte que, aunque supera toda comprensión terrena y toda expectativa humana, es real; tiene la realidad de una promesa concreta de Jesús cuyo perfecto cumplimiento nada ni nadie podrá impedir o cancelar.

Y, precisamente, el "realismo" de esta promesa, el realismo del Cielo o de la vida eterna que Jesús nos ha prometido, queda muy claro aquí, pues las palabras de Jesús despejan toda duda acerca de la vocación eterna de la persona humana. No estamos destinados a la desaparición, ni siquiera a una suerte de "disolución" en la nebuloza espiritual. El cristianismo es totalmente ajeno a cualquier género de panteísmo en lo que se refiere a la subsistencia del alma inmortal. En un "abrir y cerrar de ojos", como dice San Pablo, toda la realidad será transformada y con ella, nuestro ser pasará al estado glorioso anunciado por Cristo en su resurrección. Y de ello ya nuestra "paso" personal, nuestra muerte, es un adelanto y un inicio. Jesús nos ofrece "un lugar" en la casa de su Padre. Un lugar en el que nuestra existencia se prolongará en un tiempo sin fin y en relaciones de íntima comunión y amistad con Dios y con todos lo santos, lo que constituirá la fuente última de nuestra felicidad.

Conclusión

¡Debemos anhelar el Cielo, desearlo! Esta verdad de nuestra fe está no sólo para ser creida con la razón, sino para ser deseada con el corazón, pues nos debe motivar a procurarla a través de una vida cristiana intensa y de la búsqueda de la santidad.

 
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Miércoles, 24 Abril 2013 14:42

Miércoles IV de Pascua

Lecturas: Hch 12,24-13,5; Sal 66; Jn 12,44-50

El resultado de rechazar a Jesús

Captación

¿Dios castiga la indiferencia de los hombres? Muchas veces se ha dicho que Dios castiga, pero siempre en el sentido de que corrige a quien necesita ser corregido. Pero Dios no "se venga" de las injusticias cometidas por los hombres, ni de su indiferencia frente a su Palabra o frente a sus mandamientos. En realidad es el hombre quien se condena a sí mismo con sus actos.

Cuerpo

Jesús afirma que el "no juzga", porque no ha venido a juzgar sino a perdonar y a salvar. Pero para que el hombre sea salvado, se requiere de la libertad humana. Decía San Ireneo: "Dios que te creó sin tu consentimiento, no te salvará sin tu consentimiento". La verdadera "condena" viene, pues, del hombre mismo, de su indiferencia y de su rechazo de la Palabra de Dios. Por eso, quien no acepta su Palabra, es juzgado por esa misma Palabra, que es la Verdad. La Verdad se manifestará plenamente y dejará al descubierto todas nuestras mentiras e hipocrecías: ese será el verdadero juicio. No hay juicio más radical y justo que ese. Por el otro lado en cambio, quien acepta dócilmente la Palabra de Jesús, vive en la luz, "es de la luz" y recibe en herencia la promesa extraordinaria de Jesús, de que nunca perecerá y nunca caerá en las tinieblas. Así que todo se reduce a creer o no creer en la Palabra de Cristo, que es muy clara y que se nos anuncia de manera directa y sin ambajes. Y creemos no sólo con nuestra mente, sino con nuestras acciones. Creer a Jesús significa adherirse a su Palabra y tomarla como norma de comportamiento, y tomarlo a Él como modelo de vida, norma de la existencia. Quien no escucha, ya ha sido juzgado por la misma Palabra a la que no escuchó

Conclusión

¿Creo verdaderamente en Jesús? ¿Ello se expresa en mi vida, en mis pensamientos, sentimientos y acciones? El cristianismo en el fondo es algo muy pragmático. No se trata de teorías o de creer, como dice el Papa Francisco en "Dios spray", sino en escuchar y obedecer a la persona de Jesús. [En el número 2 de la Encíclica Spe Salvi, dice Benedicto XVI que el cristianismo no es una religión "informativa", sino fundamentalmente "performativa".]

 
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Domingo, 21 Abril 2013 00:00

Domingo IV de Pascua (C)

¿En qué consiste la esperanza cristiana?

Captación

Charles Peguy llamaba a la esperanza "la más pequeña de las virtudes", aquella "pequeña niña" que con su dulzura nos eleva y nos ayuda a afrontar las vicisitudes de la vida con entereza. una virtud que a veces es imperceptible, pero que nos ayuda a superar de buen ánimo cualquier obstáculo, porque nos ayuda amirar al futuro con una alefría profunda incluso en medio de los problemas.

Cuerpo

Pero ello solo se debe al hecho de que es Cristo el fundamento de nuestra esperanza. No es, pues, una esperanza cualquiera, es la esperanza cristiana la que nos ayuda a ver la vida con otros ojos. Hace que despertemos a cada día de nuestra vida con un implso renovado; es la que hace ligeros los pesos que a los ojos humanos resultan insoportables; es la que nos sonríe y nos ayuda a recordar la bondad de Dios. La esperanza cristiana no tiene otro fundamento que las promesas divinas, las que siempre, inexorablemente, encuentran su cumplimiento. Esta esperanza es un fruto de la fe y nos conduce al amor, que permanece para siempre. Esta virtud es la "hoja de ruta" del cristiano, que lo encamina por el sendero que conduce a la resurrección, aquel destino que nos ha señalado Cristo, quien es la Resurreción y la Vida

Conclusión

¿Vivo la virtud de la esperanza? ¿Alimento mi esperanza a través de la oración y del conocimiento de las promesas divinas? La Palabra de hoy nos interpela para que nos demos cuenta de que no existe otro fundamento real para vivir esta vida "esperando", que la persona de Cristo. ¿Quién más ha sido capaz de afirmar "quien viene a mí tiene vida eterna

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Viernes, 19 Abril 2013 09:41

Domingo IV de Pascua (C) [Daum]

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Miércoles, 10 Octubre 2012 16:31

Dios no quita nada, lo da todo

[Esta hermosa frase, pronunciada por el Papa Bendicto XVI en Colonia, con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud, constituye una profunda exhortación y llamado a la conversión. El mundo de hoy ve a Dios como un enemigo, y a fuerza de repetirlo ha logrado introducir en la mentalidad moderna, también en la juventud, un cierto prejuicio o rechazo frente a la posibilidad de que Dios determine nuestra felicidad o marque de alguna manera el camino del hombre. Pero, ¿es posible para el hombre vivir sin Dios? ¿Acaso no somos criaturas contingentes? ¿Acaso no necesitamos una guía que nos conduzca y una luz que ilumine nuestro camino? Las palabras del Santo Padre son una afirmación contundente en favor de la absoluta dependencia del hombre frente a Dios, de la creatura frente a su Creador. Él no desea otra cosa que la plenitud del hombre: la gloria de Dios es el hombre viviente.]

«Estad plenamente convencidos: Cristo no quita nada de lo que hay de hermoso y grande en vosotros, sino que lleva todo a la perfección para la gloria de Dios, la felicidad de los hombres y la salvación del mundo.»

(Discurso del Santo Padre Benedicto XVI. Fiesta de acogida de los jóvenes en el embarcadero Poller Rheinwiesen, jueves 18 de agosto de 2005.)  

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