Jueves, 18 Octubre 2012 00:00

San Lucas Evangelista (f)

Lecturas: 2Tm 4,9-17a; Sal 144; Lc 10,1-9

San Lucas y la Verdad del Evangelio

Captación

Recordamos en esta Fiesta al Evangelista Lucas. Tenemos ciertos datos históricos acerca de esta importante figura de la Iglesia naciente, los cuales, además de hacernos más cercana su vida, resultan muy edificantes espiritualmente. Veamos brevemente quién fue San Lucas.

Cuerpo

Sabemos que además de escribir el tercer Evangelio, San Lucas es el autor los Hechos de los Apóstoles. Tenemos bastante seguridad de ello porque él mismo, al inicio de su Evangelio y del libro de los Hechos, explica, dirigiéndose a un tal Teófilo, que su intención es la de recopilar y reunir de manera ordinaria los hechos y dichos de Jesús que anteriormente se habían venido transmitiendo desde el principo por sus testigos oculares, para se conozcan con solidez -explica- las enseñanzas recibidas. Sus dos escritos, que en realidad forman una unidad narrativa, están dirigidos a personas como él, provenientes del mundo pagano, especialmente de la cultura griega. También tenemos referencias a San Lucas en las cartas de San Pablo, como en el pasaje que acabamos de escuchar, y sabemos, también por ellas, que fue compañero suyo de viajes, y que fue médico. Así que se podría decir que Lucas es el más instruido de los evangelistas; además de médico, su modo de escribir es el más literario y elegante. Y existe también una antigua tradición que señala que fue pintor, y se tiene referencias de que fue el primero en representar en pintura la imagen de la Virgen María. También sabemos que San Lucas fue muy cercano a la figura de la Santísima Madre de Dios, pues su Evangelio es el que más referencias tiene a María, y que muy probablemente muchas de las cosas que escribió tuvieron como una de sus fuentes principales a la Virgen.

Conclusión

Como cristianos, es importante que conozcamos a aquellas figuras importantes de los inicios de la Iglesia. Entrar en contacto, superando la distancia del tiempo, con la figura de San Lucas, es entrar en contacto con el impulso misionero de los inicios, el mismo impulso que debe mantener vivo hoy en nuestros corazones el deseo de dar a conocer a Cristo. San Lucas puso por encima de todo la verdad sobre Cristo y se enamoró de ella hasta convertirla en el único sentido de su existencia, la que al final entregó con su martirio. Nosotros, ¿no dejaremos que su ejemplo nos ilumine y nos mueva a convertirnos más a esa Verdad, la Verdad?

Publicado en Ideas para hoy

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