Miércoles, 19 Junio 2013 00:00

Miércoles XI del Tiempo Ordinario

Lecturas: 2Cor 9,6-11; Sal 111; Mt 6,1-6.16-18

¿Porqué valgo?

Captación

Lo que dice Jesús es bastante claro. Cuando hagan un bien, no lo hagan para ser vistos. Pero pensemos un poco qué es lo primero que hacemos, instintivamente, cuando logramos algo o realizamos alguna buena acción: miramos un poco alrededor de nosotros para ver si alguien nos vio. Y esto está en el ser humano, quiere ser visto, quiere ser admirado y apreciado. En el fondo del hombre subyace este deseo de ser estimado y valorizado.

Cuerpo

El problema es cuando esto último se convierte en una esclavitud. En el fondo, ese deseo de ser amado es propio del hombre porque él ha sido amado por Dios y su verdadero destino está allí. Y el amor de Dios es gratuito, ¡y esa es la gran diferencia! Dios no nos dice, como se dice a veces a los niños –equivocadamente- “sé bueno, de lo contrario no te amaré”. No. Dios da la vida por mí porque para él yo valgo infinitamente. Este descubrimiento es lo que me hace libre de la vanagloria y de la búsqueda de reconocimiento en un camino que siempre me deja vacío. Es curioso que el Señor diga: “que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha”. Es decir que esa búsqueda de reconocimiento a veces se puede dar incluso con nosotros mismos. No sólo buscamos que los demás nos admiren, sino que nos sentimos bien o mal con nosotros mismos, de acuerdo a los resultados de nuestras acciones o de acuerdo a nuestros éxitos personales, incluso cuando no son conocidos a los demás: otra vez el peligro de la vanagloria.

Conclusión

¿Porqué valgo? Esa es la pregunta que el hombre debe siempre hacerse, porque de la respuesta a esta pregunta surge la motivación para todo lo que hacemos en la vida.

 
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Miércoles, 27 Febrero 2013 00:00

Miércoles II de Cuaresma

Lecturas: Jr 18,18-20; Sal 30; Mt 20,17-28

¿Cuál es nuestra gloria?

Captación

Aquí la pregunta importante es, ¿dónde está nuestra gloria? Existe una verdadera gloria, que es la de nuestra participación en la vida gloriosa de Dios. Y existe también una "gloria vana". Este pasaje de la Escritura es una verdadera radiografía de la ceguera del hombre frente a la gloria. Así aque todo se juega en conocer la verdadera gloria, o buscar glorias mundanas.

Cuerpo

El ser humano es muchas veces un esclavo de la vanagloria, de la búsqueda de reconocimiento terreno. Pero el Señor, con el anuncio de su pasión y de su muerte, se opone radicalmente a la "gloria del egoísmo", que consiste en pasar por encima de los demás para buscarse a uno mismo en cosas aparentes y pasajeras.

No es la primera vez que los discípulos no entienden el mensaje de Jesús. Jesús trata con mucha paciencia de abrir sus ojos y conducirlos a la contemplación de la verdadera gloria que se alcanza solamente si se recorre con Él el camino de la entrega en el amor, de la donación de la propia vida en el servicio, que es fuente de libertad absoluta y de verdad.

[Es interesante analizar la actitud de la esposa de Zebedeo: se postra en adoración. Y seguramente lo hace con buena intención. Así que detrás de la devoción también se puede esconder una gran confusión en relación con los planes de Dios para nosotros. La oración, lejos de ser una verdadera "disposición" para escuchar a Dios, puede convertirse en una instrumentalización.]

Conclusión

También a nosotros nos es difícil comprender esta verdad. Tal vez la entendemos "conceptualmente", pero en la práctica continuamos buscando las glorias del mundo, pequeñas o grandes. Es una búsqueda personal que está radicada en lo más profundo de nuestro corazón. Pero muchas veces creemos que la encontramos y nos hacemos esclavos de los ídolos. El Señor nos va conduciendo por el camino de la verdad y la libertad.

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Sábado, 20 Octubre 2012 22:51

"Sic transit gloria"

"Así pasa la gloria del mundo" es el significado de la frase la tina "Sic transit gloria mundi". Posiblemente se trata de la adaptación de una frase muy parecida que aparece en "La Imitación de Cristo" de Tomás de Kempis, que reza "O quam cito transit gloria mundi (¡Oh, qué rápido pasa la gloria del mundo!).

Pero esta frase, que se ha vuelto muy famosa, nos recuerda algo que muchos poetas y pensadores han dicho y escrito de diversa manera a través de los siglos: que la vida pasa como un soplo, que las cosas del mundo tarde o temprano se terminan y, sobre todo, que todas las glorias humanas, como el poder, el dinero y los placeres, se desvanecen como el humo.

Esta frase fue usada durante más de cinco siglos en la ceremonia de coronación de los Papas. Fue usada por primera vez en la coronación de Alejandro V, en 1409. Mientras el nuevo pontífice, recién elegido, se trasladaba desde la Sacristía de San Pedro hacia la silla gestatoria, la procesión se detenía tres veces. En cada parada un hombre se arrodillaba delante del Papa con una suerte de plato metálico que contenía y retazo de lino humeante, y mientras la tela del lino se consumía, repetía en alta voz este famoso adagio: "Sancte Pater, sic transit gloria mundi!" (Santo Padre, así se va la gloria del mundo".

Curiosamente, el instrumento utilizado para quemar el lino se comenzó a llamar "sic transit gloria mundi". Este símbolo se utilizó por última vez en 1963, aunque tal vez es pertinente señalar que para ese momento y desde hacía ya mucho tiempo, la ceremonia de toma de posesión del Sumo Pontífice no tenía ya la connotación que tenía antes, en relación con el poder temporal.

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