Viernes, 19 Abril 2013 09:41

Domingo IV de Pascua (C) [Daum]

Publicado en Materiales
Sábado, 16 Febrero 2013 00:00

Sábado después de Ceniza

Lecturas: Is 58,9b-14; Sal 85; Lc 5,27-32

Somos la Iglesia: santa y pecadora

Captación

Cada vez que participamos en la Santa Misa repetimos "Señor, no soy digno de que entres en mi casa? En ese momento reconocemos que somos indignos, y lo hacemos públicamente. Pero, si no somos dignos ¿porqué participamos? Más aún, ¿porqué somo admitidos a la Eucaristía?

Cuerpo

Repetimos esa frase en la Santa Misa y casi siempre, tal vez, de manera totalmente inconciente, sin estar realmente atentos a lo que estamos diciendo. Es una frase que va directamente en contra de muchas de las pre-concepciones que tenemos acerca de nosotros mismos, porque nos creemos "dignos". Incluso, como "somos buenos" y no cometemos pecados graves o, si los hemos cometido, nos hemos confesado, entonces creemos que "tenemos derecho" a acercarnos al altar. En todo estoy no estamos prestando atención a una verdad eterna que se expresa en esa frase, y así como en el Evangelio de hoy: ninguno de nosotros es realmente digno de recibir a Dios. Él se ofrece a nosotros de manera totalmente gratuita, porque Él es la manifestación pura del amor, que se entrega a nosotros simplemente por eso, por amor.

El Evangelio de hoy nos presenta una imagen bellísima de lo que es la Iglesia: ella es santa, porque en el centro está Jesucristo. Pero, ¿de quién está rodeado el Señor? De pecadores y publicanos. La Iglesia es también pecadora, y esos somos nosotros, pobres pecadores, y al mismo tiempo parte de la Iglesia. Celebramos con Jesús, y nos sentamos a su mesa. Así es que, si nos hacemos la pregunta que se hacen los fariseos. ¿Porqué se junta el Señor con pecadores? ¿Porqué se junta el Señor con nosotros? ¿Qué responderemos?

Conclusión

Frente a este Evangelio sólo tenemos dos alternativas: ya que no podemos identificarnos con Jesús, sólo podemos hacerlo o con sus invitados, que son todos una tira de publicanos y pecadores, o con los fariseos, que critican a Jesús y "se creen buenos". ¿De qué lado estamos nosotros?

Otras Ideas

  • La llamada de Leví es uno de los pasajes más bellos del Evangelio, porque es una radiografía del llamado que Jesús hace a cada persona, cualquiera se su estado o condición. Jesús le miró a los ojos, signo de conocimiento profundo, y simplemente le dijo "sígueme". Del mismo modo nos conoce Dios a nosotros, y tiene para nosotros, cualquiera sea nuestro estado o condición, algo reservado. Leví, siendo lo que era, un pecador, un estractor de impuestos, se levantó y le siguió. ¿Qué haremos nosotros ante la llamada de Jesús? Esa llamada a tomarnos en serio nuestra relación con Él, nuestro cristianismo.
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    Domingo, 10 Febrero 2013 00:00

    Domingo V del Tiempo Ordinario (C)

    Lecturas: Is 6,1-2a.3-8; Sal 137; 1Cor 15,1-11; Lc 5,1-11

    El hombre frente a su propio abismo

    Captación

    En este bellísimo episodio del Evangelio vemos a Pedro y a los demás apóstoles, o futuros apóstoles, pasar de una cierta indiferencia frente a la predicación de Jesús a una admiración rayana en el temor. ¿Qué pudo pasar?

    Cuerpo

    Imaginemos esta escena: Mientras Jesús habla a las multitudes que se agolpan en torno a Él para escucharlo, los apóstoles están en la orilla limpiando sus redes, esimismados en su trabajo y un tanto deprimidos por la pobreza de la pesca. Y aparece este hombre, hacia el cual sienten, al menos, un cierto respeto, lo que se puede ver en la actitud de Pedro, quien lo llama "Maestro" y acepta cumplir sus órdenes a pesar de que parecían totalmente absurdas. A alguno, incluso, podrían haberle resultado ofensivas, ya que Jesús parece querer enseñarles a loes pescadores algo que ellos hacen para ganarse la vida. Y es aquí cuando la situación da un giro radical. La actitud tal vez un poco excéptica o distante frente a Jesús se convierte en gran estupor. Evidentemente, Simón y los otros 3 pescadores se dan cuenta del acto prodigioso que ha ocurrido por obra de este "Maestro". ¿Quién es? ¿De dónde ha venido? ¿Cómo es que tiene poder sobre el mar y sobre los peces?

    Ante esto es interesante la reacción de Pedro. Como de golpe, toda su vida de mediocridad y de pecado se presenta ante él, como una fulguración; de allí las palabras "Aléjate de mí", sentimiento de indignidad, de pobreza humana, de fragilidad. Al descubrir el misterio en la persona de Jesús, Simón se siente cerca del abismo, de su propio abismo. ¿Y cuánto más desconcertantes habrán sido las palabras de Jesús para él? "No temas, desde hoy serás pescador de hombres". Jesús, lejos de apartarlo de su vista, le muestra la grandeza a la que es llamado.

    Conclusión

    La historia de la salvación está llena de estos ejemplos. El encuentro entre Dios, que llama, y el hombre que lo escucha es siempre un poco traumático. Así fue con Abraham, Moisés, y los demás patriarcas. Y así también es en nuestra propia vida. Claro; mientras estamos a un lado, "limpiando nuestras redes", concentrados en nuestros quehaceres o en nuestros pequeños o grandes proyectos personales, la voz de Jesús no nos mueve. Pero si nos encontráramos realmente con Él y descubriéramos quién es Él realmente, todo nuestro mundo humano se derrumbaría como un castillo de naipes. En realidad, no podemos vivir sin el Señor, pero nosotros seguimos adelante, pretendiendo que es posible, y vivimos en la ilusión.

     

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    Viernes, 08 Febrero 2013 10:08

    Domingo V TO (C) [Villapizzone]

    Publicado en Materiales
    Viernes, 08 Febrero 2013 10:03

    PHC: Una parábola en un milagro (Lc 5,1-11)

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    Jueves, 31 Enero 2013 22:33

    Domingo IV TO (C) [Alvarado]

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    Miércoles, 10 Octubre 2012 21:24

    Domingo XXVIII TO (B) [Daum]

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