Viernes, 27 Julio 2012 00:00

Cleofás y los hijos de Zebedeo

[Un pequeño texto de Fulton Sheen, muy bello. En él se hace un pequeño resumen de la familia de los "hijos del trueno": Zebedeo, Cleofás, Santiago el Mayor y Juan.]

«Al igual que Pedro y Andrés, también Santiago y Juan eran hermanos y pescadores. Ambos trabajaban juntos para su padre Zebedeo. Al parecer, su madre Salomé era algo ambiciosa, puesto que fue ella la que un día, imaginando que el reino de nuestro Señor había de ser establecido sin cruz alguna, pidió que sus hijos pudieran sentarse a ambos lados de nuestro Señor en su reino. En su favor hemos de decir, sin embargo, que volvemos a hallarla en el Calvario, al pie de la cruz. Nuestro Señor dio a los hijos de esta mujer el apodo de “Boanerges”, o “hijos del trueno”. Esto sucedió cuando los samaritanos rehusaron recibir a nuestro Señor porque éste había dirigido su rostro hacia Jerusalén y hacia la muerte que le esperaba. Los dos apóstoles, al darse cuenta de esto, manifestaron a nuestro Señor su intolerancia: “Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo y que los consuma, como hizo Elías?” Los dos “hijos del trueno” no dejaron de beber hasta las heces del cáliz del sufrimiento. Juan fue sumergido más adelante dentro de una caldera con aceite hirviente, prueba de la que solamente por milagro pudo sobrevivir. Santiago fue el primero de los apóstoles en sufrir el martirio por Cristo. Juan se designó a sí mismo como “el discípulo a quien Jesús amaba”, y a él fue confiada la custodia de la madre de nuestro Señor después de la crucifixión. Juan era conocido del sumo sacerdote probablemente debido a su refinamiento cultural, que justificaba el nombre que llevaba, que en el hebreo original significa “favorecido por Dios”. Su evangelio nos los muestra realmente como un águila que voló a gran altura para entender los misterios del Verbo. Nadie mejor que él comprendió el corazón de Cristo; nadie penetró más hondo en el significado de sus palabras. También fue él el único de los apóstoles a quien vemos al pie de la cruz; es el único que nos refiere que “Jesús lloró” y el que en el Nuevo Testamento nos define a Dios como un Dios de amor. Santiago, su hermano, el llamado “el mayor”, junto con Pedro y Juan perteneció a aquella “comisión especial” que presenció la transfiguración, la resurrección de la hija de Jairo y la agonía de Jesús en Getsemaní.» (Fulton Sheen, Vida de Cristo; Herder, 1968, pag. 112-113)

Publicado en Citas Útiles

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