Jueves, 25 Abril 2013 14:28

Hablar a los niños de la oración II

La homilía dominical puede ser un momento propicio para inculcar en los niños el hábito de la oración. ¿Cómo hacerlo? Lo primero es considerar exactamente lo que acabamos de decir: la oración es un hábito, y como todo "hábito", en la medida en que se practica se interioriza y se vuelve parte de nuestra naturaleza. Claro que siempre puede perderse, como de hecho sucede con muchos buenos hábitos que habíamos adquirido y luego fuimos abandonando, pero se trata también de proporcionar buenos motivos para no perderlo. Por ello debemos dar a los niños razones convincentes acerca de la oración, de manera que la descubran no solamente como "algo bueno" sino como una verdadera necesidad.

Jueves, 25 Abril 2013 09:34

La expresión de sentimientos

Un tema de gran importancia para enriquecer nuestra expresividad en las homilías, es la capacidad de comunicar emociones. El momento de la prédica suele estar marcado por una cierta tensión o rigidez que muchas veces bloquea la natural comunicación de lo que sentimos interiormente. Muchas veces también, hay que decirlo, mientras estamos predicando "no sentimos nada"; solemos estar concentrados en comunicar un determinado contenido y no prestamos mucha atención a nuestros "afectos" interiores. Ahora bien, es una cosa probada que los sentimientos muchas veces comunican más que las ideas. Transmitir indignación, alegría, tristeza o rabia, puede ser tremendamente eficaz y puede tener en nuestros oyentes una influencia muy grande, pues deja "impresiones" que a veces las ideas por sí solas no dejan. Las ideas se olvidan; los sentimientos, en cambio, dejan huella.

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Lunes, 22 Abril 2013 09:25

Predicación Efectiva (parte 3)

Aquí les ofrecemos el tercer capítulo de la obra "Predicación Efectiva", del p. Liske. En este capítulo se afronta el tema del miedo y de los nervios que son típidos del orador público y se plantean posibles soluciones y ejercicios para vencer paulatinamente los temores y saber controlarlos. El p. Liske tiene una aproximación muy práctica al tema que ayuda a desentrañar esta realidad que muchas veces aparece ante nosotros como algo misterioso, pues mucha gente alega sentirse nerviosa cuando debe hablar o leer en público sin saber explicar bien los motivos. Incluso hay algunos que indistintamente se ponen nerviosos en una situación y en otra no, sin poder identificar un determinado patrón. Este capítulo ayuda a comprender mejor el origen de estos problemas con el fin de superarlos.

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Viernes, 19 Abril 2013 18:55

Salirse del camino sin desviarse

Cuando se sabe adónde se quiere llegar, uno puede tranquilamente salirse un momento del camino sin desviarse o perderse. Este es un principio básico que tiene que ver con la improvisación, pero también con la preparación.

Para graficarlo bien, podemos tomar un ejemplo de la vida práctica. Un camionero necesita recorrer una determinada ruta para llegar de un punto de partida a su punto de llegada. Después de haberlo hecho muchas veces, llega a tener tal dominio del camino, que fácilmente puede utilizar rutas alternas o puede incluso salirse por un momento del camino para detenerse a descansar, o para visitar algún lugar intermedio, o reparar el camión.

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Miércoles, 17 Abril 2013 10:36

Criterios para evaluar el impacto

¿Cómo determinar la magnitud del impacto que ha tenido una homilía? Es inevitable plantearse muchas veces esta pregunta. ¿Les habrá gustado? ¿Se habrán aburrido? ¿Les habrán interesado? etc... Lamentablemente, no siempre tenemos algún instrumento de medición objetiva sobre el impacto que puede haber tenida una prédica. Estaría completamente fuera de lugar repartir al final de la Misa un formulario para que los fieles expresen su opinión acerca de la predicación. Tampoco son fiables las opiniones de algunas personas siempre preocupadas por elogiar al sacerdote, o de aquellos que, con la mejor intención del mundo, ven siempre el lado positivo de las cosas. Tal vez los que tienen más fe en la acción de la Iglesia "ex opere operantis" estarán siempre en la dispoción de sacar buenos frutos de cualquier homilía, por más pobre que sea; pero no es el caso de todos.

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Lunes, 15 Abril 2013 15:19

¡Palabras, palabras, palabras!

¿Estamos perdiendo el uso de la palabra? Es una pregunta que podemos hacernos con serenidad y seriedad. Vivimos una época en que las imágenes y las impresiones fulminantes que recibimos a través de nuestros sentidos tienen una peso enorme, en muchos casos demedido en relación con la facultad del habla. La palabra, como medio de comunicación, continúa cediendo espacio... ¿Qué podemos hacer al respecto? De hecho los sacerdotes, desde el púlpito, pero análogamente los diferentes "apóstoles de la palabra" tenemos una gran responsabilidad: devolverle a la palabra su capacidad comunicativa, no dejar que se siga debilitando. Es un problema que va de la mano con la pérdida del razonamiento lógico y la cada vez menor capacidad de las personas de un pensamiento sólido y deductivo. Hoy priman el mal uso de la "intuición" y las impresiones emocionales. Veamos lo que dice al respecto un experto en homilética:

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Lunes, 15 Abril 2013 10:36

Una buena apertura puede ser decisiva

Una introducción, aunque sea pequeña, puede ser capaz de llamar la atención de todos los expectadores sobre un determinado discurso, pero tiene también el poder de matarlo incluso antes de haberlo desarrollado. De las primeras palabras o de la primera idea puede depender en gran medida el éxito de una comunicación. Por ello los grandes oradores y los teóricos clásicos de la retórica daban tanta importancia a la "Captatio".

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Lunes, 11 Marzo 2013 12:14

Escribir no es hablar

Una de las desventajas más grandes de preparar una homilía redactándola por completo, para luego leerla, es que en la comunicación de un mensaje, hablar y leer son dos cosas completamente diferentes, y tienen un efecto muy distinto en los oyentes.

Si nos resulta importante o necesario escribir nuestras homilías antes de pronunciarlas, debemos tener mucho cuidado en utilizar un lenguaje “hablado”. En la comunicación oral cobran importancia muchos elementos que en el lenguaje escrito tienen una función diferente. En ella, el comunicador hace uso de gestos, tonos de voz, entonación, y otras cosas que hacen que el discurso “cobre vida”. En cierto modo, todos estos instrumentos de comunicación en su conjunto constituyen un medio para comunicar a los demás nuestra vida, nuestros pensamientos y nuestros sentimientos.

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Martes, 05 Marzo 2013 23:10

Las frases cortas se comprenden mejor

Como regla general en el discurso es mejor utilizar frases cortas unidas entre sí con lógica y creatividad, que recurrir a largos párrafos que los oyentes no pueden seguir con facilidad y en los que el mismo orador corre el riesgo de enredarse.

Pero este principio fundamental se aplica con mayor rigor cuanto menor es la edad. Mientras más jóvenes son nuestros oyentes más el discurso debe construirse utilizando frases cortas y sencillas, aunque cuidando siempre que el hilo del discurso no sea desestructurado o confuso.

Les proponemos un sencillo ejemplo, en el que se presenta una idea de dos maneras diferentes. En el primer caso está dirigida a un grupo de adultos, en el segundo caso a un grupo de niños.

Martes, 19 Febrero 2013 10:57

Manual de Homilética

El libro “Homilética” del p. Francisco Javier Calvo Guinda, pertenece a la colección de manuales de teología “Sapientia Fidei” de la Biblioteca de Autores Cristianos. Es un manual de teología y está estructurado como tal, pero posee al mismo tiempo mucha información que fácilmente puede llevarse a la práctica. No es tanto un manual orientado a cómo ser un gran predicador, cuanto un pequeño compendio acerca de la homilética como género disciplina pastoral: elementos históricos, fuentes y contenido, participantes (el predicador y los oyentes), la finalidad, el lenguaje, la preparación, tipos de predicación, adiestramiento, etc.

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Les presentamos a continuación un comentario al número 46 de la Exhortación Apostólica Post-Sinodal Sacramentum Caritatis del Papa Benedicto XVI, sobre la homilía:

“La necesidad de mejorar la calidad de la homilía está en relación con la importancia de la Palabra de Dios.” Tal vez detrás de esta afirmación del Santo Padre está la pregunta ¿dónde radica la importancia de la homilía? ¿porqué deberíamos prestarle tanta atención? No es que –sabemos muy bien– la homilía sea un elemento indispensable para la celebración de la Santa Misa, ni mucho menos esencial a su naturaleza sacramental.

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Viernes, 08 Febrero 2013 12:13

"Hablar" la homilía es mejor

¿Porqué cuando una persona lee delante de nosotros un discurso tenemos una sensación totalmente distinta de cuando una persona verdaderamente “nos habla”? Muchos sacerdotes eligen leer sus homilías en lugar de hablarlas. Pero la diferencia entre una y otra forma es muy grande. Por más bueno que sea el contenido escrito, siempre será mejor “hablarlo” sin leer. El grado de comunicación que se realiza cuando entre nosotros y nuestro público no existe otra mediación que la de nuestra voz, nuestros gestos y nuestra mirada, es significativamente más alto que aquel que se produce cuando se lee delante de las personas. En la lectura nuestro lenguaje se reduce a la voz y a nuestra entonación. En el lenguaje oral se involucra toda la persona: gestos, mirada, sentimientos. Por eso en muchos casos –es el caso de la homilía– el lenguaje oral es mucho más efectivo que el escrito.

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Por John Bishop

[John Henry Newman, (Londres, 21 de febrero de 1801 - Birmingham, 11 de agosto de 1890) fue un sacerdote anglicano convertido al catolicismo en 1845, elevado más tarde a la dignidad de cardenal por el papa León XIII y beatificado en el 2010 en una ceremonia que presidió el Papa Benedicto XVI en el Reino Unido. El presente artículo se refiere de manera específica a la predicación de Newman, conocida en su tiempo por su inteligencia genial y su gran habilidad para penetrar la realidad humana en sus dimensiones psicológica y espiritual].

Una de las cosas más impresionantes en relación con la vida de Newman es la predicación brillante que dio semana tras semana por casi dos décadas luego de su ordenación. Desde su nombramiento en su primera parroquia de San Clemente en 1824 hasta su sermón de despedida a la parroquia y amigos en Littlemore Oxford, en 1843, predicó más de mil sermones.

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La voz del Cardenal, hasta lo que sabemos, no era fuerte. Era más bien tenue y suave, y en noventainueve de cien casos tendía a ser monótona e incluso plana. Pero en su caso, la falta de volumen o de modulaciones a gran escala era compensada por una pureza de tono entre las más finas.

Aquellos que conocieron al Cardenal aún hoy, al leer sus escritos, pueden escuchar su voz, sea un sermón o una lección, y su sonido llega a ellos de un modo único e inexplicable, porque llevan en la memoria su musicalidad, tal como las letras impresas se presentan ante la vista. Tomemos, por ejemplo, en este volumen (p. 60) [Recordemos que este texto corresponde a la Introducción de la obra “Notas a los Sermones del Cardenal Newman”] aquella historia que habla de la alegría del hombre durante su vida. Uno escucha el tono casi cordial con que llega a los oídos la voz más bien triste del predicador cuando habla de ciertos placeres en sí mismos inocentes: una caminata de verano, el calor del fuego, y así sucesivamente, y luego un toque de melancolía cuando se habla de placeres no inocuos.

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Jueves, 29 Noviembre 2012 23:18

Notas de Sermones del Card. Newman (parte I)

 

El Cardenal Newman, mientras fue miembro de la Iglesia de Inglaterra, solía leer sus sermones. Cortó esta práctica, con raras excepciones, luego de su conversión. En ambos periodos siguió lo que era la práctica generalizada en cada una de las iglesias a las que perteneció respectivamente. No se podría sostener que su predicación sufriera algún retroceso con este cambio, pues en ese caso habría retornado a su antigua práctica. Hubiera preferido, en efecto, hacer lo que todos los sacerdotes hacían, pues era contrario a cualquier tipo de singularidad, pero no era ésta una razón suficiente como para correr el riesgo de un fracaso aunque sea parcial frente a asambleas mixtas en una ciudad en donde él resultaba ser un extranjero, y en un tiempo en el que por diversas causas el anti-papismo era muy fuerte. Tampoco parece que dicho cambio, a pesar de que Newman estaba ya en la segunda mitad de su vida cuando lo realizó, haya significado para él una gran dificultad. Aparentemente descubrió con rapidez que los pensamientos que él tenía en la cabeza cuando subía al púlpito se desarrollaban por sí solos y tomaban forma propia mientras hablaba; de hecho las Notas que ahora estamos publicando fueron en su mayoría escritas no antes sino después de pronunciados los sermones.

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