Lunes, 04 Febrero 2013 09:34

El lenguaje de los niños (II)

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Continuamos presentando algunos principios básicos acerca de cómo hablar a los niños.

5. En algunos casos, con los niños pueden ser más efectivos los razonamientos que derivan en algo afectivo que en algo propiamente intelectual. Por ejemplo, si se les quiere enseñar el amor hacia la Virgen María, en lugar de hacer una explicación -por más sencilla que sea- acerca del lugar de María en la Iglesia o en la historia de nuestra salvación, lo mejor será recurrir a la imagen materna que les es más natural, y explicarles que Jesús, por el amor que nos tiene, quiso compartir con nosotros el amor de su propia mamá, de manera que nosotros, además de la mamá que nos cuida en la tierra, tengamos una mamá en el Cielo que cuida de nosotros y que algún día podrá abrazarnos y decirnos cosas hermosas, como lo hace también nuestra madre terrena. 

 6. El lenguaje corporal es muy importante. Es necesario mirarlos a ellos a los ojos. Esto en realidad se aplica a cualquier tipo de público, pero en el caso de los niños es esencial. Si es un grupo muy numeroso, entonces hay que tratar de ir “saltando” entre algunos de los presentes, tratando de cubrir la mayor parte del área de público; no hay que fijar los ojos en cada uno demasiado tiempo, pero tampoco hay que “barrer” con la mirada a los presentes. Se puede fijar los ojos 3 o 4 segundos en una persona. Lo interesante de esto es que incluso aquellos a los que no mires directamente se sentirán involucrados, sentirán que los estás “mirando” y que les estás hablando directamente a ellos. También se pueden utilizar las manos y la mirada para hacer gestos y para señalar algún objeto o dirigir su atención hacia algún símbolo de la Iglesia.

7. Es importante usar un lenguaje positivo. Especialmente con los niños, es mejor poner en evidencia el valor de la virtud y la belleza de las buenas obras, que la maldad del pecado. En ese sentido, es mejor poner ejemplos de cosas buenas y presentar el bien de manera atractiva y deseable.

8. Para entablar un buen canal de comunicación también es importante el lenguaje asertivo. Si el sacerdote resulta distante o autoritario, ese canal se rompe. Un caso muy concreto es cuando se da alguna indicación. En lugar de dar una orden directa, como por ejemplo: “Levántense”, o “ahora vamos a hacer tal cosa”, es mucho mejor tratarlos con respeto: “ahora niños, quiero pedirles que se pongan de pie, etc.”. Es probable que haya, entre los presentes, algunos niños a los que les guste complacer al adulto, pero no que les den órdenes.

9. Es importante usar las formulas apropiadas para la argumentación. Una de ellas es: “Cuando… entonces…”. Cuando haces una obra buena, entonces Jesús se pone contento. Cuando obedeces a tus padres, entonces los ángeles hacen una fiesta en el Cielo (para niños muy pequeños). Para niños no tan pequeños de todos modos es útil esta formulación: Cada vez que rezas, es como si dieras a tu espíritu una vitamina muy poderosa que te da fuerzas para hacer el bien y para amar más a Dios.

10. Cuanto más pequeños son los niños, más cortos y directos deben ser los razonamientos. Los niños, mientras más pequeños son, tienen menos capacidad de comprender la lógica secuencial de una explicación. Por eso no se les puede ilustrar con explicaciones complejas. Deben estar estructuradas en silogismos básicos y simples.

Visto 1466 veces Modificado por última vez en Jueves, 07 Marzo 2013 22:45

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