Lunes, 15 Abril 2013 15:19

¡Palabras, palabras, palabras!

¿Estamos perdiendo el uso de la palabra? Es una pregunta que podemos hacernos con serenidad y seriedad. Vivimos una época en que las imágenes y las impresiones fulminantes que recibimos a través de nuestros sentidos tienen una peso enorme, en muchos casos demedido en relación con la facultad del habla. La palabra, como medio de comunicación, continúa cediendo espacio... ¿Qué podemos hacer al respecto? De hecho los sacerdotes, desde el púlpito, pero análogamente los diferentes "apóstoles de la palabra" tenemos una gran responsabilidad: devolverle a la palabra su capacidad comunicativa, no dejar que se siga debilitando. Es un problema que va de la mano con la pérdida del razonamiento lógico y la cada vez menor capacidad de las personas de un pensamiento sólido y deductivo. Hoy priman el mal uso de la "intuición" y las impresiones emocionales. Veamos lo que dice al respecto un experto en homilética:

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Lunes, 15 Abril 2013 10:36

Una buena apertura puede ser decisiva

Una introducción, aunque sea pequeña, puede ser capaz de llamar la atención de todos los expectadores sobre un determinado discurso, pero tiene también el poder de matarlo incluso antes de haberlo desarrollado. De las primeras palabras o de la primera idea puede depender en gran medida el éxito de una comunicación. Por ello los grandes oradores y los teóricos clásicos de la retórica daban tanta importancia a la "Captatio".

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Martes, 05 Marzo 2013 23:10

Las frases cortas se comprenden mejor

Como regla general en el discurso es mejor utilizar frases cortas unidas entre sí con lógica y creatividad, que recurrir a largos párrafos que los oyentes no pueden seguir con facilidad y en los que el mismo orador corre el riesgo de enredarse.

Pero este principio fundamental se aplica con mayor rigor cuanto menor es la edad. Mientras más jóvenes son nuestros oyentes más el discurso debe construirse utilizando frases cortas y sencillas, aunque cuidando siempre que el hilo del discurso no sea desestructurado o confuso.

Les proponemos un sencillo ejemplo, en el que se presenta una idea de dos maneras diferentes. En el primer caso está dirigida a un grupo de adultos, en el segundo caso a un grupo de niños.

[Reproducimos aquí un estracto de la obra "Lo que debe saber el orador", de Aureliano Abenza (1913)] Se plantea la diferencia entre los temas referidos en el título. Muy recomendable.]

Si la oratoria es le arte de emplear el pensamiento y la palabra hablada para conseguir el convencimiento y la persuasión, no necesita estar en oposición con la estética, antes al contrario ésta podrá ser un elemento auxiliar de primer orden. Lo bello atrae, lo feo repuna, y un discurso bello se atrae el ánimo y lleva a la persuasión o prepara para ella.

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Viernes, 08 Febrero 2013 12:13

"Hablar" la homilía es mejor

¿Porqué cuando una persona lee delante de nosotros un discurso tenemos una sensación totalmente distinta de cuando una persona verdaderamente “nos habla”? Muchos sacerdotes eligen leer sus homilías en lugar de hablarlas. Pero la diferencia entre una y otra forma es muy grande. Por más bueno que sea el contenido escrito, siempre será mejor “hablarlo” sin leer. El grado de comunicación que se realiza cuando entre nosotros y nuestro público no existe otra mediación que la de nuestra voz, nuestros gestos y nuestra mirada, es significativamente más alto que aquel que se produce cuando se lee delante de las personas. En la lectura nuestro lenguaje se reduce a la voz y a nuestra entonación. En el lenguaje oral se involucra toda la persona: gestos, mirada, sentimientos. Por eso en muchos casos –es el caso de la homilía– el lenguaje oral es mucho más efectivo que el escrito.

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Jueves, 07 Febrero 2013 17:29

Un pensamiento claro para un mensaje claro

Decía Cicerón: “Sé maestro del pensamiento, las palabras no harán otra cosa que seguirte”. Esta frase contiene para los oradores de toda clase una sabiduría muy grande. Si alguien se pregunta cuál debe ser la relación entre la preparación y la espontaneidad la respuesta está en esta frase del gran pensador clásico.

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Por John Bishop

[John Henry Newman, (Londres, 21 de febrero de 1801 - Birmingham, 11 de agosto de 1890) fue un sacerdote anglicano convertido al catolicismo en 1845, elevado más tarde a la dignidad de cardenal por el papa León XIII y beatificado en el 2010 en una ceremonia que presidió el Papa Benedicto XVI en el Reino Unido. El presente artículo se refiere de manera específica a la predicación de Newman, conocida en su tiempo por su inteligencia genial y su gran habilidad para penetrar la realidad humana en sus dimensiones psicológica y espiritual].

Una de las cosas más impresionantes en relación con la vida de Newman es la predicación brillante que dio semana tras semana por casi dos décadas luego de su ordenación. Desde su nombramiento en su primera parroquia de San Clemente en 1824 hasta su sermón de despedida a la parroquia y amigos en Littlemore Oxford, en 1843, predicó más de mil sermones.

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La voz del Cardenal, hasta lo que sabemos, no era fuerte. Era más bien tenue y suave, y en noventainueve de cien casos tendía a ser monótona e incluso plana. Pero en su caso, la falta de volumen o de modulaciones a gran escala era compensada por una pureza de tono entre las más finas.

Aquellos que conocieron al Cardenal aún hoy, al leer sus escritos, pueden escuchar su voz, sea un sermón o una lección, y su sonido llega a ellos de un modo único e inexplicable, porque llevan en la memoria su musicalidad, tal como las letras impresas se presentan ante la vista. Tomemos, por ejemplo, en este volumen (p. 60) [Recordemos que este texto corresponde a la Introducción de la obra “Notas a los Sermones del Cardenal Newman”] aquella historia que habla de la alegría del hombre durante su vida. Uno escucha el tono casi cordial con que llega a los oídos la voz más bien triste del predicador cuando habla de ciertos placeres en sí mismos inocentes: una caminata de verano, el calor del fuego, y así sucesivamente, y luego un toque de melancolía cuando se habla de placeres no inocuos.

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Jueves, 29 Noviembre 2012 23:18

Notas de Sermones del Card. Newman (parte I)

 

El Cardenal Newman, mientras fue miembro de la Iglesia de Inglaterra, solía leer sus sermones. Cortó esta práctica, con raras excepciones, luego de su conversión. En ambos periodos siguió lo que era la práctica generalizada en cada una de las iglesias a las que perteneció respectivamente. No se podría sostener que su predicación sufriera algún retroceso con este cambio, pues en ese caso habría retornado a su antigua práctica. Hubiera preferido, en efecto, hacer lo que todos los sacerdotes hacían, pues era contrario a cualquier tipo de singularidad, pero no era ésta una razón suficiente como para correr el riesgo de un fracaso aunque sea parcial frente a asambleas mixtas en una ciudad en donde él resultaba ser un extranjero, y en un tiempo en el que por diversas causas el anti-papismo era muy fuerte. Tampoco parece que dicho cambio, a pesar de que Newman estaba ya en la segunda mitad de su vida cuando lo realizó, haya significado para él una gran dificultad. Aparentemente descubrió con rapidez que los pensamientos que él tenía en la cabeza cuando subía al púlpito se desarrollaban por sí solos y tomaban forma propia mientras hablaba; de hecho las Notas que ahora estamos publicando fueron en su mayoría escritas no antes sino después de pronunciados los sermones.

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Domingo, 25 Noviembre 2012 17:51

¿Cuándo hay verdadera comunicación?

Aquí les ofrecemos el segundo capítulo de la obra "Predicación Efectiva", del p. Liske. Aunque escueto, contiene una gran verdad en pocas palabras. Existe una gran similitud entre la comunicación ordinaria y un discurso dirigido a un grupo de personas, como es el caso de un sermón u homilía. En ambos casos el objetivo es la comunicación. Y la comunicación está hecha siempre de los mismos ingredientes: naturalidad, involucración, total compenetración con el mensaje que se transmite.

El p. Liske nos explica que, a pesar de que el contexto puede ser distinto, y varían tanto la forma como el carácter de nuestro mensaje, en el fondo se trata de lo mismo: trasnmitir una idea para que el otro entienda lo que nosotros estamos entendiendo e incluso sienta lo que nosotros sentimos.

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Miércoles, 01 Agosto 2012 14:14

Una entrevista muy ilustrativa

Una radio venezolana realizó una entrevista a Mike Cellamare, un conocido experto en oratoria. El audio de la entrevista se puede escuchar completo en la sección Audio & Video. sin embargo, ya que la grabación no se refiere específicamente a homilética u oratoria, sino al arte de la oratoria en general, comentamos seguidamente algunos de los temas tratados por Cellamare aplicados a la oratoria sagrada:

  • Cellamare explica que el arte de hablar en público tiene mucho que ver con la "persuación" o con el hecho de "convencer" a los oyentes de alguna cosa determinada, y afirma que el "secreto del éxito" en el arte de la persuación es que los oyentes sientan que están obteniendo algo que de valor. Es decir que la satisfacción de los oyentes refleja el efecto persuasivo del discurso.
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    Martes, 26 Junio 2012 19:44

    ¿Adónde dirigir la mirada?

    Uno de los dilemas que enfrentan los oradores diletantes, como sucede frecuentemente con los sacerdotes recién ordenados que no han tenido un entrenamiento especializado en oratoria, es que no saben adónde dirigir la mirada. Una de las recomendaciones que se suele dar es escoger un punto al fondo del recinto, ligeramente por encima de los oyentes, y mirar hacia ese lugar; en términos generales esa técnica funciona y es un buen recurso para ciertas situaciones: cuando no se sabe adónde mirar, se está nervioso o se tiene un poco de miedo, no se conoce en profundidad el discurso –y por lo tanto se necesita una cierta concentración para seguir el hilo conductor–, etc. Estas y otras situaciones pueden hacer que la mejor opción sea mirar hacia el fondo. Mirar hacia abajo, hacia arriba o hacia los costados, nunca es algo recomendable, a menos que se quiera dirigir la mirada en un momento dado para señalar algo o “teatralizar” una idea.

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    Miércoles, 20 Junio 2012 07:36

    Preparación vs. Improvisación

    Cuentan que en una ocasión preguntaron a Winston Churchill, famoso por su fina oratoria y por sus discursos encendidos y geniales, cómo hacía para improvisar de una manera tan magistral –de hecho las improvisaciones de Churchill quedaron para siempre en el hall de la fama de los mejores oradores–, y su respuesta fue: “es porque dedico mucho tiempo a preparar mis improvisaciones”.

    Hasta aquí probablemente te parezca que nos equivocamos con la foto, que en lugar de representar a Churchill, presenta a un trompetista. Pero no es cualquier "trompetista", es un músico de jazz. Déjame explicarme.

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    Jueves, 14 Junio 2012 00:00

    Para ser buenos predicadores

    ¡Bienvenidos!
    Este espacio está dirigido principalmente a sacerdotes y futuros sacerdotes, pero está abierto también a toda persona que tenga interés en aprender a dirigir un mensaje público con convicción, con eficacia y con formas y lenguajes adecuados a los oyentes. Evidentemente aquí nos concentraremos en la homilía y en la predicación u oratoria sagrada, pero creo que muchas de las técnicas y consejos que se aplican a estos ámbitos pueden ser aplicados a cualquier otro campo de la comunicación humana, especialmente a la preparación para hablar en público.

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    Jueves, 07 Junio 2012 21:35

    70% de forma y 30% de contenido

    Se trata evidentemente de un título equívoco. ¿Cómo puede uno afirmar que para una homilía la forma sea tanto más importante que el contenido? Lejos de nosotros afirmar tal cosa. Es cierto que los elementos de que se componen una buena preparación para este ministerio tienen que ver en mucho mayor medida con el contenido que con la forma, aunque la forma sea de todas formas indispensable para una comunicación exitosa. Pero, paradójicamente, para el momento mismo de la ejecución de la prédica o sermón, la forma adquiere un peso mucho mayor. ¿Por qué?

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