José Ignacio Tola Claux

José Ignacio Tola Claux

Rev. P. José Ignacio Tola Claux, sacerdote peruano, miembro del Sodalitium Christianae Vitae, vive en Roma y trabaja en la Pontificia Comisión para América Latina.

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Martes, 10 Septiembre 2013 17:25

ADP005: Los tres secretos del predicador

Tres elementos importantes para ser un buen predicador (orador), según la opinión de Sahar Lloyd-Hughes, experta en oratoria pública. ¿Qué sucedería si todos los sacerdotes tomáramos conciencia de que tenemos todo lo que se necesita para ser excelentes predicadores?

  

En el capítulo anterior nos referimos a la dificultad de tratar en la homilía ciertos temas que, aunque esenciales a la fe cristiana, son para los fieles difíciles de comprender o digerir. Tenemos siempre como preocupación de fondo encontrar una manera de presentar de manera positiva y convincente realidades como la muerte o el pecado. En este segundo artículo vamos a tomar como punto de reflexión una idea que apareció en el Evangelio del último domingo (XXIII del Tiempo Ordinario, ciclo “C”): la necesidad de tomar consciencia. ¿Tomar consciencia de qué? Pues de todo, de quienes somos, de qué hacemos aquí, de la vida misma.

Esta enseñanza de Jesús es coherente con muchos pasajes en los que se refiere a la actitud de la vigilancia y de la prudencia frente a un fin que puede llegar en cualquier momento y que nos puede sorprender como “un ladrón en la noche”.

Viernes, 06 Septiembre 2013 09:07

Mover, gustar, enseñar

Estos son los tres elementos citados por San Agustín como pilares de la oratoria sagrada: "flectere, delectare, docere". Aunque he hecho una pequeña modfificación al orden de estos factores, que no altera el resultado, pues San Agustín ponía en primer lugar el deber de "enseñar" y en el último puesto el de "mover". Y es que "flectere" (mover) se refiere a la acción, es decir el impulso a realizar un cambio concreto en la propia vida, lo que suele producirse como consecuencia de haber comprendido un contenido y haberlo asimiliado como verdad para la propia vida. Pero es evidente que el orden aquí resulta un poco relativo, puesto que el predicador, si no logra inmediatamente "mover" a sus oyentes ejerciendo un veradero efecto en su atención y en su estado de ánimo, no tendrá la misma efectividad que si el discurso lógico o la idea que quiere promover es precedida de una verdadera disposición no sólo mental sino también afectiva. Por todo esto, el primer impacto es muy importante.

Martes, 03 Septiembre 2013 15:19

Sobre las prédicas 'apocalípticas' (parte I)

Iniciamos hoy una secuencia de artículos acerca de un tema fundamental para la predicación hoy en día. Es lo que sigue. Con frecuencia se califica de “predica apocalíptica”, en sentido peyorativo, a aquel discurso o sermón en el que parece darse excesivo peso a algunos aspectos “negativos” de la existencia humana, como su carácter contingente, la muerte o incluso el pecado. Alguna vez he escuchado que se tacha a algún sacerdote con el título de “Savonarola” –quien actualmente es Siervo de Dios y está en proceso de beatificación– porque en la homilía se refirió a uno de estos temas. Todos estamos de acuerdo en la importancia de evitar las exageraciones, pero a veces parece que se quiere eliminar una dimensión de la vida cristiana que, aunque incómoda, es totalmente real.

Martes, 03 Septiembre 2013 15:17

Maturin, el predicador (parte II)

[Parte 1]

Su brillante capacidad intelectual poseía algo de esa incertidumbre que usualmente asiste a aquellos que poseen el don de la verdadera inspiración. En algunas oportunidades su musa [la inspiración] rehuía su llamado abandonándolo a palabras relativamente blandas, aquellas que usan los hombres y mujeres cuando aun no son conscientes de las más grandes verdades y sin embargo se ven obligados a hablar de ellas. Algunas veces un mero accidente era suficiente para desanimarlo y al tiempo algo igualmente casual podría reavivar nuevamente el fuego de su elocuencia. Poseía esa impresionabilidad propia de los irlandeses que muchas veces es indicativo de un brillante intelecto.

Martes, 03 Septiembre 2013 09:51

ADP004: La satisfacción de comunicar

Pronunciar una homilía o hablar en público puede producirnos gran satisfacción, pero en ciertas condiciones puede ser también una experiencia frustrante o negativa. ¿Qué hacer para que sea siempre lo primero? ¿Qué hacer para vivir la alegría de comunicar?

  

Martes, 03 Septiembre 2013 09:42

¡Que quede bien claro!

¡Que quede bien claro! No es solamente un asunto de retórica, es principalmente un asunto espiritual. Este artículo tiene la finalidad de aclarar cuál es el principio que anima el "arte de predicar". Un lector nos envió un mensaje en el que afirmaba que "aunque es elogioso el esfuerzo por enseñar el arte de comunicar y de hablar en público, una página como esta debería promover más la preparación de homilías con buen contenido y que verdaderamente sean portadoras del Evangelio, en lugar de concentrarse tanto sobre cuestiones prácticas o de forma".

Lunes, 08 Julio 2013 19:37

El triunfo de la Iglesia

«Tal es entonces la misión y el labor de la Iglesia, para dar su testimonio, para enseñar y para juzgar; y al hacer esto, independientemente de que los hombres crean o no crean, ella está cumpliendo su triunfo en el mundo.»

Sábado, 06 Julio 2013 21:31

El oficio de la Iglesia

«La Iglesia se cumple su oficio al proponer el camino de la salvación a los hombres, visible los ojos por su presencia, audible al oído por su enseñanza, claro al intelecto por la verdad evidente de sus doctrinas. Ella invita a los hombres a examinar su consciencia. Pone a prueba su fe y somete a prueba su candor para ver si escogerán Dios por sobre todas las cosas; ella prueba su valor para saber si están listos de tomar su cruz y seguir al Maestro Divino.»

Miércoles, 03 Julio 2013 19:32

Anunciar a Cristo es anunciar a la Iglesia

«Los Apóstoles vieron a Cristo presente, pero a la Iglesia, difundida por todo el mundo, no la vieron…Vieron la Cabeza y creyeron con respecto al Cuerpo: nosotros vemos el Cuerpo y creemos con respecto a la Cabeza. Y este cuerpo tiene una identidad única y continua, y es una persona moral; y su testimonio continuo y universal es el mismo que fue entregado al inicio. Es el mismo en cada siglo…»

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