Miércoles, 01 Agosto 2012 14:55

Cómo proclamar la Palabra II

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Este artículo es complemento del anterior titulado predicar-con-los-signos/como-proclamar-la-palabra-i. A continuación nos referimos a algunos puntos que quedaron pendientes.

  • Es fundamental considerar que no se trata de una simple lectura de textos bíblicos, sino de una proclamación, un anuncio. Es importante entonces que tanto la postura del lector com su actitud de reverencia reflejen exactamente eso, que se trata de un acto solemne y sagrado.
  • Evitar subir al presbiterio con instrumentos musicales. Esto es algo que no se prohibe de manera explícita en el ordenamiento litúrgico pero que, en mi opinión, se debe evitar. Alguna vez he visto al salmista subir al lugar donde están las lecturas con una guitarra en la mano para acompañar el canto del salmo. Sin negar la motivación encomiable de querer embellecer musicalmente la oración en la Misa, esto puede generar un efecto sutil contraproducente, que es banalizar el momento y el lugar.
  • Ver a una persona delante de nosotros sobre un "estrado" con una guitarra en la mano, psicológicamente nos traslada a otro contexto, que es el de un concierto. No olvidemos que los signos hablan por sí mismos, y pueden tener efectos múltiples en las personas que a veces no son fáciles de identificar. La proclamación de la Palabra de Dios es un momento solmene y nosotros debemos ayudar a que esa solemnidad, que es propia de la acción sagrada, no pierda consistencia. Y ojo que ser "solemne" no significa ser "rígido". Son dos cosas muy diferentes.

  • Un rol muy importante cumple la mirada. No se debe mirar a la asamblea mientras se leen las lecturas. El único momento en que puede resultar pertinente mirar a la Asamblea es durante el salmo, para indicar el momento en que la gente debe recitar o cantar la antífona. El lector tiene la mirada puesta en el Libro, pero al momento de la antífona se levanta la mirada para indicar que es el turno de la Asamblea. Pero en las demás lecturas no se debe mirar a los fieles. Esto por una razón muy simple y al mismo tiempo muy importante. No es nuestra palabra, sino la Palabra de Dios la que se lee en la Misa. Cuando una persona lee un texto en público y va levantando intermitentemente la mirada hacia los presentes, queriendo o sin querer está indicando que lo que está leyendo es de su propia autoría. Al menos esto es lo que denota el gesto de mirar hacia la gente mientras se lee. Además existe un motivo de orden práctico: con facilidad se cometen errores. Hay personas que leen muy bien y lo hacen sin mayor dificultad, pero tarde o temprano cometen algún error. Pero en realidad la primera razón aducida es la más importante. ¡No sé cuál es el sentido de levantar la mirada hacia los presentes mientras se lee la Palabra de Dios! A mi modo de ver es un gesto totalmente contraproducente. Mucho más importante es concentrarse en leer bien, con claridad, con pausa, con seguridad.
  • Bien, estos han sido algunos elementos a considerar para la proclamación de las Lecturas en la Misa. Por este motivo puede resultar muy provechoso organizar un "taller" de lectores y suscitar la reflexión sobre este tema. Es importante imbuir de un verdadero espíritu litúrgico este rol en la Eucaristía. De ser posible hay que evitar elegir a último minuto al primer desconcido que se presenta para la celebración. ¡Tratemos con respeto y reverencia a la Palabra de Dios!

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