Jueves, 05 Diciembre 2013 12:26

Un recurso: la ilusión del Adviento

No cabe duda de que el Adviento y la Navidad producen en los niños una natural ilusión. Hay una producida por el ambiente comercial y la proximidad de "Papá Noel", pero ciertamente no esa la ilusión a la que nos referimos, sobre todo porque hay muchos niños que no conocen en lo absoluto esa parte de la Navidad. Hay en cambio una ilusión que debemos aprovechar y que en todo caso debemos generar, si no la hay.

Todos los niños son afectados en este tiempo por el bombardeo agresivo de la propaganda y ambiente fuertemente materialista y mercantilista de este tiempo, así como por múltiples imágenes de la Navidad completamente lejanas a su sentido cristiano. ¿Es posible contrarrestar esta influencia desde el púlpito? ¿Qué debe decir el sacerdote en este tiempo a los niños y a los padres de niños pequeños?

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Jueves, 05 Diciembre 2013 11:31

Empezar con pié derecho

En castellano existe esta expresión; "iniciar con pié derecho", que significa tener un inicio exitoso o enrumbarse bien desde el principio. Sabemos que en la predicación, como en cualquier otro género de discurso análogo, el inicio es fundamental, tanto que de él puede depender el éxito de toda la predicación. Al mismo tiempo el fracaso de una homilía puede darse en su mismo inicio. Son afirmaciones que pueden parecer un tanto extremas, pero esa es la realidad. En la moderna neurociencia se ha comprobado que el cerebro humano determina de manera casi instantánea, al inicio de un discurso, si éste va a ser interesante o no y de acuerdo al resultado de un rápido proceso mental, crea o no las disposiciones necesarias para escuchar. Es lo que se conoce popularmente como "captar la atención"; lo que observamos con un poco de sentido común lleva detrás una serie de mecanismos cerebrales bastante precisos. Se puede decir que el "enganche" inicial de nuestra audiencia no es en lo absoluto una "ruleta rusa" ni algo que dependa de la posición de los astros, sino algo que perfectamente podemos controlar y aprender a dominar. Como condición general uno de los factores determinantes es si creamos o no de manera inmediata una expectativa en quienes nos escuchan.

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Jueves, 12 Septiembre 2013 15:36

¿Oración u Oratoria?

El "arte de predicar" se aprende en primer lugar por el camino de la oración y de la experiencia personal de encuentro con Dios y con su Palabra. Nadie da lo que no tiene; nadie puede enseñar lo que no ha vivido ni conocido. Al mismo tiempo, siendo la primera condición de una predicación consistente el amor por aquello que se proclama, si no se ama a Dios difícilmente se le podrá comunicar con entusiasmo y convicción.

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En el capítulo anterior nos referimos a la dificultad de tratar en la homilía ciertos temas que, aunque esenciales a la fe cristiana, son para los fieles difíciles de comprender o digerir. Tenemos siempre como preocupación de fondo encontrar una manera de presentar de manera positiva y convincente realidades como la muerte o el pecado. En este segundo artículo vamos a tomar como punto de reflexión una idea que apareció en el Evangelio del último domingo (XXIII del Tiempo Ordinario, ciclo “C”): la necesidad de tomar consciencia. ¿Tomar consciencia de qué? Pues de todo, de quienes somos, de qué hacemos aquí, de la vida misma.

Esta enseñanza de Jesús es coherente con muchos pasajes en los que se refiere a la actitud de la vigilancia y de la prudencia frente a un fin que puede llegar en cualquier momento y que nos puede sorprender como “un ladrón en la noche”.

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Viernes, 06 Septiembre 2013 09:07

Mover, gustar, enseñar

Estos son los tres elementos citados por San Agustín como pilares de la oratoria sagrada: "flectere, delectare, docere". Aunque he hecho una pequeña modfificación al orden de estos factores, que no altera el resultado, pues San Agustín ponía en primer lugar el deber de "enseñar" y en el último puesto el de "mover". Y es que "flectere" (mover) se refiere a la acción, es decir el impulso a realizar un cambio concreto en la propia vida, lo que suele producirse como consecuencia de haber comprendido un contenido y haberlo asimiliado como verdad para la propia vida. Pero es evidente que el orden aquí resulta un poco relativo, puesto que el predicador, si no logra inmediatamente "mover" a sus oyentes ejerciendo un veradero efecto en su atención y en su estado de ánimo, no tendrá la misma efectividad que si el discurso lógico o la idea que quiere promover es precedida de una verdadera disposición no sólo mental sino también afectiva. Por todo esto, el primer impacto es muy importante.

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Martes, 03 Septiembre 2013 15:19

Sobre las prédicas 'apocalípticas' (parte I)

Iniciamos hoy una secuencia de artículos acerca de un tema fundamental para la predicación hoy en día. Es lo que sigue. Con frecuencia se califica de “predica apocalíptica”, en sentido peyorativo, a aquel discurso o sermón en el que parece darse excesivo peso a algunos aspectos “negativos” de la existencia humana, como su carácter contingente, la muerte o incluso el pecado. Alguna vez he escuchado que se tacha a algún sacerdote con el título de “Savonarola” –quien actualmente es Siervo de Dios y está en proceso de beatificación– porque en la homilía se refirió a uno de estos temas. Todos estamos de acuerdo en la importancia de evitar las exageraciones, pero a veces parece que se quiere eliminar una dimensión de la vida cristiana que, aunque incómoda, es totalmente real.

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Jueves, 20 Junio 2013 13:28

Esterilidad homilética

La esterilidad de ciertas homilías puede deberse a la falta de atención de parte del predicador hacia las personas que tiene delante. Y sobre ello hay un aspecto esencial que tal vez debería constituir la primera pregunta que el sacerdote se hace a sí mismo antes de decidir qué decir: ¿cuáles son las necesidades espirituales de mis oyentes? No es una pregunta que se pueda pasar por alto fácilmente; el fracaso puede venir muchas veces de no prestarle suficiente atención a esta cuestión y darla por descontado.

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Viernes, 24 Mayo 2013 12:50

Lo dificil de las homilías 'simples'

Uno error frecuente en la homilética, como en muchos otros géneros de discurso, consiste en creer que los sermones más difíciles de lograr son aquellos que revisten la mayor complejidad argumentativa y discursiva, así como la mayor originalidad en las ideas que se presentan y las citaciones a las que se recurre, por no decir del vocabulario y la sofisticación de las palabras que se utilizan. Nada má alejado de la verdad.

Para explicarlo gráficamente, veamos el siguiente ejemplo, tomado de "El Vicario de Wakefield", de Goldsmith: “Amigos y compañeros míos: cuando reflexiono sobre la distribución del bien y del mal en este mundo, concluyo que si al hombre se le ha dado mucho que disfrutar, se le ha dado aun mucho más que sufrir. Aunque recorriéramos todo el mundo, no encontraríamos a un hombre que, por más feliz que fuera, dejase de suspirar por el logro de alguna cosa; por el contrario, vemos cada día a una multitud de creaturas que con su suicidio nos demuestran que no les queda nada por desear. Resulta, pues, que en esta vida no podemos ser completamente dichosos, pero sí completamente miserables”.

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Jueves, 25 Abril 2013 14:28

Hablar a los niños de la oración II

La homilía dominical puede ser un momento propicio para inculcar en los niños el hábito de la oración. ¿Cómo hacerlo? Lo primero es considerar exactamente lo que acabamos de decir: la oración es un hábito, y como todo "hábito", en la medida en que se practica se interioriza y se vuelve parte de nuestra naturaleza. Claro que siempre puede perderse, como de hecho sucede con muchos buenos hábitos que habíamos adquirido y luego fuimos abandonando, pero se trata también de proporcionar buenos motivos para no perderlo. Por ello debemos dar a los niños razones convincentes acerca de la oración, de manera que la descubran no solamente como "algo bueno" sino como una verdadera necesidad.

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Jueves, 25 Abril 2013 09:34

La expresión de sentimientos

Un tema de gran importancia para enriquecer nuestra expresividad en las homilías, es la capacidad de comunicar emociones. El momento de la prédica suele estar marcado por una cierta tensión o rigidez que muchas veces bloquea la natural comunicación de lo que sentimos interiormente. Muchas veces también, hay que decirlo, mientras estamos predicando "no sentimos nada"; solemos estar concentrados en comunicar un determinado contenido y no prestamos mucha atención a nuestros "afectos" interiores. Ahora bien, es una cosa probada que los sentimientos muchas veces comunican más que las ideas. Transmitir indignación, alegría, tristeza o rabia, puede ser tremendamente eficaz y puede tener en nuestros oyentes una influencia muy grande, pues deja "impresiones" que a veces las ideas por sí solas no dejan. Las ideas se olvidan; los sentimientos, en cambio, dejan huella.

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Lunes, 22 Abril 2013 09:25

Predicación Efectiva (parte 3)

Aquí les ofrecemos el tercer capítulo de la obra "Predicación Efectiva", del p. Liske. En este capítulo se afronta el tema del miedo y de los nervios que son típidos del orador público y se plantean posibles soluciones y ejercicios para vencer paulatinamente los temores y saber controlarlos. El p. Liske tiene una aproximación muy práctica al tema que ayuda a desentrañar esta realidad que muchas veces aparece ante nosotros como algo misterioso, pues mucha gente alega sentirse nerviosa cuando debe hablar o leer en público sin saber explicar bien los motivos. Incluso hay algunos que indistintamente se ponen nerviosos en una situación y en otra no, sin poder identificar un determinado patrón. Este capítulo ayuda a comprender mejor el origen de estos problemas con el fin de superarlos.

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Viernes, 19 Abril 2013 18:55

Salirse del camino sin desviarse

Cuando se sabe adónde se quiere llegar, uno puede tranquilamente salirse un momento del camino sin desviarse o perderse. Este es un principio básico que tiene que ver con la improvisación, pero también con la preparación.

Para graficarlo bien, podemos tomar un ejemplo de la vida práctica. Un camionero necesita recorrer una determinada ruta para llegar de un punto de partida a su punto de llegada. Después de haberlo hecho muchas veces, llega a tener tal dominio del camino, que fácilmente puede utilizar rutas alternas o puede incluso salirse por un momento del camino para detenerse a descansar, o para visitar algún lugar intermedio, o reparar el camión.

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Miércoles, 17 Abril 2013 10:36

Criterios para evaluar el impacto

¿Cómo determinar la magnitud del impacto que ha tenido una homilía? Es inevitable plantearse muchas veces esta pregunta. ¿Les habrá gustado? ¿Se habrán aburrido? ¿Les habrán interesado? etc... Lamentablemente, no siempre tenemos algún instrumento de medición objetiva sobre el impacto que puede haber tenida una prédica. Estaría completamente fuera de lugar repartir al final de la Misa un formulario para que los fieles expresen su opinión acerca de la predicación. Tampoco son fiables las opiniones de algunas personas siempre preocupadas por elogiar al sacerdote, o de aquellos que, con la mejor intención del mundo, ven siempre el lado positivo de las cosas. Tal vez los que tienen más fe en la acción de la Iglesia "ex opere operantis" estarán siempre en la dispoción de sacar buenos frutos de cualquier homilía, por más pobre que sea; pero no es el caso de todos.

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Lunes, 15 Abril 2013 15:19

¡Palabras, palabras, palabras!

¿Estamos perdiendo el uso de la palabra? Es una pregunta que podemos hacernos con serenidad y seriedad. Vivimos una época en que las imágenes y las impresiones fulminantes que recibimos a través de nuestros sentidos tienen una peso enorme, en muchos casos demedido en relación con la facultad del habla. La palabra, como medio de comunicación, continúa cediendo espacio... ¿Qué podemos hacer al respecto? De hecho los sacerdotes, desde el púlpito, pero análogamente los diferentes "apóstoles de la palabra" tenemos una gran responsabilidad: devolverle a la palabra su capacidad comunicativa, no dejar que se siga debilitando. Es un problema que va de la mano con la pérdida del razonamiento lógico y la cada vez menor capacidad de las personas de un pensamiento sólido y deductivo. Hoy priman el mal uso de la "intuición" y las impresiones emocionales. Veamos lo que dice al respecto un experto en homilética:

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Lunes, 15 Abril 2013 10:36

Una buena apertura puede ser decisiva

Una introducción, aunque sea pequeña, puede ser capaz de llamar la atención de todos los expectadores sobre un determinado discurso, pero tiene también el poder de matarlo incluso antes de haberlo desarrollado. De las primeras palabras o de la primera idea puede depender en gran medida el éxito de una comunicación. Por ello los grandes oradores y los teóricos clásicos de la retórica daban tanta importancia a la "Captatio".

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